martes, 30 de agosto de 2011

Erich Sauer, enseñador de las iglesias. (1.898-1.959)




Los libros de Erich Sauer han sido de mucha bendición a lo largo de los años y tienen su sitio en el Archivo Histórico. Como es muy difícil encontrar datos biográficos de este teólogo y escritor (más aún en español) insertamos a continuación una reseña que se publicó en la revista "Edificación Cristiana" en octubre de 1.959 con motivo de su fallecimiento:





(Publicamos a continuación el testimonio que da nuestro hermano Herr Ernest Schrupp, de Wiedenest, de quien fue su amigo y colega por muchos años, el conocido enseñador bíblico Erich Sauer, ya con el Señor.)

“El día 31 de diciembre de 1.958, Erich Sauer había cumplido los sesenta años, y dos meses más tarde, el día 25 de febrero de 1.959, el Señor le llamó a su presencia. La vida de Sauer es un testimonio elocuente de lo que la gracia de Dios puede hacer en la vida de un hombre que abre su corazón libremente a su poderosa operación.
Según su propio testimonio, el texto “Te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”, que le citó un hermano en su juventud, llegó a ser de manera especial el norte de su vida. Anteriormente había sentido profundamente la influencia de su madre, a quien siempre recordaba con honda gratitud, y el desarrollo de la vida interior del hijo se relacionaba íntimamente con la de la madre. Ella era miembro de la “Fraternidad cristiana” que se reunía en el Hohenstaufenstrasse de Berlín, siendo esta asamblea la que patrocinaba la formación de la Escuela Bíblica en 1.905: institución que luego se trasladó a Wiedenest en 1.919. Muchos destacados siervos de Dios, de varios sectores de la verdadera Iglesia; entraban y salían durante unos años de bendición y de avivamiento, y sus personalidades y ministerio dejaban honda huella en el alma tanto de la madre como del hijo, quienes nunca se olvidaron del lema esculpido en la Sala: “Todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Al mismo tiempo las visitas de muchos misioneros despertaron en ellos un profundo interés en la obra misionera.
Erich Sauer fue ayudado también por la Escuela Dominical, y un poco antes de cumplir catorce años, entregó su vida al Señor. Desde aquel momento crucial dedicó su vida al estudio bíblico intensivo, asistía con entusiasmo a los cultos, y empezaba a dar un claro testimonio en el colegio, en la calle y en la asamblea. Un poco después de su conversión, al escuchar unos informes dados por un misionero procedente de China, se sintió llamado a servir al Señor de forma especial, y, a pesar de muchos conflictos interiores después de aquel momento, nunca perdió de vista este llamamiento. Asistía al Instituto de segunda enseñanza, y más tarde siguió sus estudios en Historia, Inglés y Teología en la Universidad de Berlín. Siempre agradecía los sacrificios de su padre, quien, a pesar de su exiguo salario, hizo posible que su hijo tuviera tales privilegios culturales.
Al cursar estudios filosóficos en la Universidad el joven Sauer pasó por una crisis aguda, durante la cual le entraban dudas sobre si era posible a no saber algo de Dios; pero reaccionó pronto, comprendiendo que sus dudas surgían más bien del descuido de la oración y de la comunión con el Señor. Llegó a entender por aquella experiencia que Dios no puede conocerse por la inteligencia, sino por la experiencia vivida de la fe. Después, en toda su vida, tuvo un concepto pobre de toda especulación humana y subrayó la necesidad de quedar dentro de la revelación divina, con absoluta sumisión a las Sagradas Escrituras. Así rechazaba definitivamente toda crítica negativa de la Biblia –aun moderada- bien que nadie podía acusarle de oscurantismo, pues sabía que la Fe no tiene nada que temer de la investigación honrada, ni de la verdadera ciencia: que viene a ser el tema del último libro que escribió.
Por aquellos años pasó por otra crisis que había de ejercer una influencia profunda en toda su vida. De niño ya se daba en él una gran debilidad de vista y un miopía acentuada. Al llegar a la edad de trece años un oculista aconsejó a sus padres que de manera alguna le habían de destinar trabajos que dependían principalmente de leer y escribir, recomendando más bien que fuera jardinero pero Dios le tenía destinado un cometido muy diferente. Empezó sus estudios en la Universidad de Berlín a la edad de dieciocho años, pero en el primer años, como también en el cuarto, sufrió una grave hemorragia de la retina, que exigía un periodo extendido de descanso en oscuridad absoluta. Al saber que le habían recomendado una temporada en el campo, Johannes Warms, director de la Escuela Bíblica de Wiedenest, le invitó a pasarla allí. Eso fue en el año 1.920 y determinó todo el curso de su vida, pues en Wiedenest Erich Sauer halló su esfera de trabajo durante treinta y nueve años. ¡Difícil sería estimar cuánta lectura, cuánto estudio intensivo, cuánto redactar ocupaban aquellos años! Además de la obra constante de enseñanza, emprendía numerosos viajes, tanto en Alemania como en el extranjero, y todo eso se realizaba con una vista tan deficiente que en todo momento tenía que sentir su absoluta dependencia del Señor. He aquí un testimonio muy especial de la gracia de Dios que Erich Sauer dio a su generación.
En el año 1.931 vio la luz su primer libro, “El propósito y la meta de la creación del hombre”. En 1.937 aparecieron los dos tomos que se han hecho célebres en amplios círculos del campo evangélico en distintos países: “La Aurora de la Redención mundial” y “El triunfo del crucificado”, formando los dos una notable presentación de la historia de la Redención en los dos Testamentos. En el año 1.938 publicó “La nobleza del hombre”, en 1.953 “En la arena de la fe”, y en 1.955 “Desde la Eternidad hasta la Eternidad”. Varios de estos libros han sido traducidos al inglés, sueco, noruego, holandés y japonés, y hasta en las lenguas africanas, el duala y el hausa. Se preparan traducciones también en francés y español. (Nota del traductor: “El triunfo del crucificado” están imprimiéndose en México). Más de 220.000 ejemplares en total de estos libros han sido publicados, de modo que Erich Sauer no sólo ha enseñado a sus estudiantes en Wiedenest y a muchísimos creyentes por medio de sus mensajes en un gran número de asambleas y conferencias, sino que también su enseñanza ha llegado y llegará a un amplio círculo de los hijos de Dios en su forma escrita, siendo de ayuda especial para quienes ministran la Palabra.
El ministerio y la guía de Erich Sauer fueron muy bendecidos entre las asambleas de Alemania, pero no era nada sectario, y durante años prestaba su ayuda en el comité de la “Alianza” y “Conferencia” de Blankenburg, que corresponde a la Alianza Evangélica y la Convención de Keswick. Sobre todo se esforzaba por mantener una exacta perspectiva, en la que Jesucristo mismo era el único Centro. Por eso su ministerio irradiaba la luz y el gozo de las Escrituras.
Después de pasar Johannes Warms a la presencia del Señor en el año 1.937, Erich Sauer dirigía los estudios bíblicos en Wiedenest, siendo siempre para sus colegas y estudiantes un amigo paternal. Durante más de diez años ha sido mi privilegio cooperar con Erich Sauer en íntima comunión, y puedo testificar que si bien su inteligencia era notable, mayor aún era su corazón. Todo lo ponía a la disposición del Señor, y como rasgos especialmente destacados de su carácter he de mencionar su franqueza y sencillez de espíritu. Al mismo tiempo formaba pronto un criterio exacto frente a diversas situaciones y personas, lo que no impedía que irradiara siempre un ambiente amistoso, pues nadie se sentía cohibido en su presencia.
Su vida de familia fue muy bendecida, y su esposa, hija de Cristoph Koheler, el primer director de Wiedenest, era su colaborador en todo, supliendo en gran parte su vista defectuosa. Ella, la única hija Ursula y su única hermana, que tanto le ayudó hasta el fin, guardarán siempre el recuerdo de su vida radiante en el hogar.
A pesar de la dificultad de la vista, y, últimamente una enfermedad del corazón, pudo servir al Señor hasta el final de su vida. Por fin se presentó un ataque cardiaco particularmente agudo, y, de la manera considerada y afectuosa que le era habitual consolaba a su esposa e hija diciendo: “Aún si el fin viniera muy repentinamente, el Señor hace bien todas las cosas”. Fueron su última palabras, y momentos después estaba con el Señor. Ahora puede ver con perfecta claridad al Maestro que proclamaba siempre con tanto fruición y vigor. Pero nosotros echaremos mucho de menos a nuestro hermano, amigo y enseñador. ¡Que el Señor nos ayude a administrar fielmente y pasar a otros lo que nosotros hemos recibido por medio de él”

lunes, 8 de agosto de 2011

Últimas noticias de D. Gabriel Sánchez. (Marzo de 1.936)



Quizá esta fue una de las últimas noticias que D. Gabriel pudo enviar sobre la obra en Navaluenga, donde un 4 de octubre de 1.936 sería asesinado por su fe en Cristo...


“... En Nochebuena (1.935) tuvimos una gran concurrencia que llegaría a 400 almas. Las niñas y hasta jóvenes de dieciséis y dieciocho años recitaron poesías. Habían aprendido su papel tan bien en unos ocho días que fueron muy aplaudidas. El día 6 de enero fue fiesta también y se repitió la fiesta con otras historias y canciones diferentes con himnos propios de Navidad. La gente acudió en proporción aun mayor que la vez anterior, quedando el auditorio muy bien impresionado.
Las reuniones en general siguen tan animadas, que es necesario pensar en preparar algún esfuerzo especial para llevar las almas a una decisión.
Nota: a fecha posterior los señores Miñambres y Saguar, de la congregación de Trafalgar (Madrid), han visitado Navaluenga, celebrándose reuniones con mucha animación."


(Revista “El joven cristiano”, marzo de 1.936)

lunes, 1 de agosto de 2011

Crisis y oportunidad. (Febrero de 1.936)

Empezamos a recorrer el año 1.936 a través de la revista “El joven cristiano” y nos encontramos con una editorial que ya vislumbraba los problemas que se avecinaban en España...

(Salmo 115:9, Jer. 30:6)


“En los graves problemas que se presentan en todos los órdenes de la vida en los días que corremos, el cristiano tiene que enfrentarse con su crisis más aguda, y con su mayor oportunidad. Dentro de breves días hemos de ver celebrarse las elecciones generales, y bien pocos son los que no se dan cuentan de los delicado del trance y de las transcendentales consecuencias que pueden resultar de lo que se verifique en ellas. Una sociedad cristiana tiene que creer o no creer una de las dos cosas forzosamente –que Dios puede y desea salvarla de los peligros que amenazan su paz y prosperidad con una completa desintegración o que no puede hacerlo. Tenemos que aceptar o rechazar la Palabra de Dios. O Cristo tiene algo que podemos ofrecer al país como remedio para su caos, o el cristianismo es una farsa.
Nos conviene dar frente a esta cuestión y a las implicaciones de nuestra actitud con respecto a ella. Si dudamos del poder del Salvador o le limitamos, digámoslo y no nos llamemos más cristianos, y si le aceptamos como tal Salvador del individuo, la familia y la nación, ¿estaremos dispuestos a seguirle sin demora ni reserva de ninguna clase?
No es un asunto de fantásticas teorías; no hay duda de que podemos confiar en nuestro Dios y solamente en él deben estar depositadas nuestra confianza y esperanza, pues Él es capaz de enviarnos luz en las tinieblas y sacarnos de los múltiples males que nos acechan.
Todos los problemas tienen su raíz en uno que es esencialmente espiritual. Ni el gobierno, cualquiera que sea, ni la legislación, buena o mala, pueden producir los cambios y mejoras que tanta falta hace que veamos venir.
Volviendo a las primeras causas, encontramos que el mal a que el mundo debe todos sus males, su sufrir y llorar, todos los problemas que le conducen a la desesperación, está en el corazón del hombre. El gran mal universal es el egoísmo, y es aquí donde tenemos que empezar con el remedio. La conquista de sí mismo es por obligación la primera labor del hombre, y el que capaz de cambiar a una sola persona puede hacerlo en una nación entera. La victoria de un individuo es el primer paso hacia la victoria del grupo, de la iglesia, de la comunidad. Una comunidad bajo la dirección de Cristo sabrá influenciar a una ciudad, una ciudad afectará a otras y todas las provincias, con nuevos horizontes y aspiraciones, depositarán el poder en hombros de Aquel cuyo nombre es “Maravilloso, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. ¡Qué grandioso es el plan! ¡Qué hermosa la aurora del glorioso día cuando sea en efecto así! Ya nos parece oír la voz del Señor que dice: “Haré temblar a todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes”. (Hageo 2:7)
En estos días, la primera obligación de todo cristiano verdadero es orar como nunca antes haya orado. La oración cambia las cosas, y más se hace por la oración de lo que el mundo se imagina. Si todos los hijos de Dios en todas las iglesias se dedicasen a orar ferviente y constantemente, estaríamos ya pisando caminos conducentes a mayor paz, tranquilidad y buena voluntad entre los hombres, y veríamos grandes días venir sobre el país. Tenemos inmensos recursos a que acudir, hay inmensas reservas de buena voluntad en nuestro Dios y la plata y el oro son suyos. Pero nos hace falta la fe primitiva y el espíritu de alegre servicio para que en realidad seamos patriotas de la única manera en que se nos permite ayudar en estos conflictos estando en el mundo, pero no perteneciendo a él. De esta manera serán reedificados los lugares desolados, y las dichas que tanto necesitamos y anhelamos serán realidades. Entonces seremos digno de ser llamados “reparadores de portillos y restauradores de calzadas para habitar” (Is. 58:12)
A nuestras rodillas, queridos hermanos, en la presencia de Dios en estos días, y en una verdadera humillación y contrición por nuestros pecados y los de la nación, implorando que Él cambie el corazón egoísta en un espíritu de altruismo sincero y grandioso, en amor hacia Él y su santa Palabra para cumplirla, con el fin de que sean evitados acontecimientos sanguinarios y violentos, y que con tranquilidad y equidad gobiernen “los que están en eminencia para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1ª Tim 2:2).
Algunos de los que nos leen no tendrán dudas en relacionar el significado profundo de los peligros y problemas actuales con una visitación providencial; pero después de la noche viene la aurora con la manifestación de la gloria de Cristo, y por esto oramos: “Venga tu reino”.

(Editorial de la revista “El joven cristiano”, núm. 86, Febrero de 1.936)

lunes, 25 de julio de 2011

Suspensión de la revista “El evangelista” (1.935).

La revista “EL EVANGELISTA” se publicó en Barcelona desde 1884 hasta 1935. Insertamos la nota aparecida en la revista "El joven cristiano" (Nº84, Diciembre de 1.935) donde informa del fin de su publicación y las causas.


“Sentimos muy de veras la suspensión al fin del año de nuestro tan querido colega de Barcelona, debido al estado físico de su digno director, nuestro hermano don Samuel Payne. El arrancar repentino de las raíces que durante más de medio siglo han ido profundizándose en el campo evangélico, es penoso y la falta del saneado provecho proporcionado por los continuos mensajes de “El evangelista”, de verdadera vida, mes tras mes, se ha de sentir en todas nuestras asambleas y en todo el mundo evangélico de habla española.
Su larga publicación testimonia del cuidado y cariño de Señor y evidencia los progresos de la obra que ha representado y apoyado durante todos estos años. Ha servido la revista de eslabón con aquellos tiempos cuando su fundador el ya venerable don Enrique, luchaba en el pleno vigor de sus fuerzas al lado de los que pusieron las primeras piedras a lo que es hoy la estructura de la Obra de Dios en la Península. Lamentamos el tener que despedirnos de tan querido y valeroso colega, y, dado el motivo de sus supensión más todavía nos entristece el corazón.
Con el fin de evitar la desaparición de “El evangelista” esperábamos haber podido llegar a la verificación de una fusión de él con “El joven cristiano”, y con miras a ello hemos carteado con don Samuel; pero su estado tan extremadamente débil no le ha permitido entrar en ningún detalle de negocio y nos hemos visto obligados a dejar nuestro propósito en suspenso hasta que le plazca al Señor restaurarle al hermano. Le encomendamos al tierno cariño de Quien sana todas nuestras dolencias, deseando sea pronto y completo su restablecimiento.”


Nota: Enrique Lund fundó la revista mensual El Evangelista (1884), cuya finalidad era “difundir el sencillo y puro evangelio de Jesucristo y los grandes principios del cristianismo, según las doctrinas que el Divino Maestro enseñó.” A los seis años cayo enfermo y la dirección pasó definitivamente a Enrique Payne, misionero de las Asambleas de Hermanos, que sostenía una obra en Barcelona. La labor la continuó posteriormene su hijo Samuel Payne.

domingo, 17 de julio de 2011

Desde Ávila: noticias de Josefa y Gabriel Sánchez. (Año 1.935)

El 18 de julio de 1936 estalló la guerra. Las tropas franquistas entraron en Navaluenga el 4 de octubre, y el 6, a las dos de la tarde, Gabriel Sánchez era detenido y encarcelado en el cuartelillo del ayuntamiento del pueblo.
Por la noche, sin juicio previo, le sacaron y le dieron el paseo . Varios soldados le condujeron a una era que, en aquel entonces, estaba a un kilómetro del pueblo. Allí le enterraron el cuerpo, dejándole fuera la cabeza, y se la golpearon a culatazos hasta que se hartaron, cuando se le había hinchado de tal modo que ya era irreconocible. Finalmente le dispararon. Arrojaron después un poco de tierra por encima, dándolo por enterrado... Los soldados pasaron a vivir en la casa de Gabriel Sánchez y Josefa, ...y se quedaron con todo lo que tenían, incluyendo la bicicleta, dejando a la madre, a la niña enferma y al bebé en la calle. No comunicaron a Josefa que habían ejecutado a su marido, sino que le dijeron que lo habían trasladado a la capital, a la cárcel de Ávila...”
(Febe y Sara Jordá)

Un año antes Gabriel, junto con su esposa, envía noticias sobre los pueblos de Ávila y de cómo el mensaje del evangelio estaba extendiéndose...:

“Tengo el placer de comunicarles una líneas para “El joven” de la visita que estos días hemos tenido de los queridos hermanos D. Francisco Fernández y D. Pablo Gaerner, que han sido de rica bendición en este distrito. Llegaron el lunes noche, vienen por el Tiemblo, donde tuvieron una reunión de predicación, pues parece haber allí bastante interés. El día siguiente, martes, como hubiera fallecido aquí una vecina que solía asistir a las reuniones y también su marido, siendo muy simpatizantes, acompañamos el cadáver al cementerio, ya que el cura no se dignó de ir, y allí todos los acompañantes a una indicación nuestra de decir una palabra de testimonio, ellos asintieron con mucho gusto, y entonces pudimos levantar nuestra voz dándoles un solemne mensaje sobre nuestra esperanza y la resurrección de nuestros cuerpos en gloria por Cristo el Vencedor del Calvario. Toda la multitud que acudió escucharon con emoción visible el Mensaje muy solemne y todos aceptaron literatura, quedando en gran manera impresionados diciendo algunos: Dios ha hablado.
Luego fuimos a Burgohondo, a siete kilómetros de Navaluenga, y después de comer la merienda que llevábamos salimos junto a la plaza del pueblo empezando con unos coros y cánticos, rodeándonos una porción de personas que escucharon con gran reverencia nuestros mensajes entre cánticos y reparto de tratados, que todos aceptaron bien. Luego subimos para ver un amigo conocido por Pedro el pescador, a la parte alta del pueblo, donde dimos otros tres mensajes con tanto poder, que querían nos quedáramos por la noche allí invitándonos a cenar y dormir. Dos matrimonios, el amigo señor Pedro y otro vecino nos parecen muy cerca del Reino. Pero teníamos que volver a casa para celebrar la reunión en Navaluenga, anunciada, donde como siempre notábamos el Espíritu obrando en los corazones y muchos cantan ya uniendo sus voces a nosotros habiendo aprendido algunos himnos de memoria.
El miércoles fuimos a San Juan de la Nava, que dista nueve kilómetros, con una carretera en cuesta muy pronunciada; claro, como no había más que dos bicicletas, nos repartíamos turnando, o sea habíamos de pasear cada uno tres kilómetros, dejando la bici para el que venía a patita; pero al llegar al alto de la cuesta qué bueno fue ver que un joven pastor nos obsequió con dos frescas sandías, y otro que le acompañaba nos trajo de una fuente un cuerno de agua fresca, ¡qué bien saben estos refrigerios cuando uno está sudando! Les hablábamos del amor de Dios, que les gustaba, escuchando con agrado. Apenas llegamos a San Juan, como ya conocían algunos nuestro propósito nos pidieron: “cántennos y hablen esas cosas tan hermosas”, así que, en la misma carretera y casas de la parte baja, todos atentos escucharon contentos y alegres nuestros mensajes de vida eterna en Cristo. Observamos que el señor cura del pueblo en su balcón próximo a nosotros estuvo escuchando desde que empezamos hasta el fin con muestras de que le agradaba, porque luego aceptó un tratadito. ¡Oh, que el Señor salve almas aun de estos que nos contradicen! Subimos a la posada a comer la merienda que llevábamos en el morral, y la señora de la posada, nuera de la dueña de la casa que alquiló doma Amalia primeramente aquí, nos recibió muy atenta. Luego, como la concertina atrae la gente, nuestro buen hermano Francisco era el pregonero más eficaz para anunciar en la plaza la reunión ¡así tuvimos dos buenas reuniones muy hermosas!
Luego pasamos al Barranco y en la plaza, teníamos también con la ayuda de la concertina unos buenos mensajes con poder. Encontramos una señora joven que había asistido en Trafalgar a las reuniones. Volvimos, ya de noche, con los faroles encendidos en las bicis, Francisco y yo en mi “Dal”, tan fuerte, y D. Pablo en la de Francisco, llegando a Navaluenga a tiempo para la cena y la reunión en que unas 300 almas, ansiosas, escuchaban con gran emoción, y el Espíritu obraba. ¡Que Dios bendiga estos testimonios!
Con saludos de amor quedamos suyos afectísimos en Él”


Josefa y Gabriel Sánchez
(Revista “El joven cristiano”, noviembre de 1.935)

domingo, 10 de julio de 2011

Joaquín Guerola Albaladejo. (1924-2011)

El pasado 28 de Junio recibíamos la noticia del fallecimiento a los 87 años de edad del obrero del Señor, Joaquín Guerola Albaladejo.
Estaba reconocido como obrero a pleno tiempo dentro de las AA. HH. y podemos leer parte de su interesante y bendecida biografía en la página web de “Fondevan” aquí.
De ella extraemos que nació en Barcelona el 6 de Junio de 1924 y aunque sus padres no eran, ni fueron creyentes, él conoció el evangelio en enero de 1932. Se bautizó en el año 1941 junto con otras 60 personas y en 1948 se casó con Pepita Olivares Cambra, miembro de la Iglesia de Mistral. Con ella tuvo cuatro hijos y fue una “esposa, compañera, mujer sacrificada y sin tener dones públicos, supo estar siempre a disposición de su Señor”.
En 1949 abrió junto con un grupo de hermanos de la iglesia de Mistral la Capilla de Pinar del Río. Esto supuso “una nueva andadura y con ella un servicio más intensivo en el testimonio del Señor. Responsabilidad como Anciano de la Iglesia, trabajando en la Escuela Dominical, y el contacto con la Obra en general por las Conferencias en la Capilla de la Iglesia en calle Trafalgar, Madrid.”
La encomendación a la obra a pleno tiempo se produjo en 1957. Fueron comisionados para ayudar en la Obra en el sur de España. Las Asambleas que les encomendaron en Barcelona fueron Pinar del Río, Teruel, Marqués del Duero, Mistral y Verdún; el culto se celebró en la Capilla de C/Teruel, 22.
Este hermano fue muy conocido por ser el impulsor en 1961 de las clases de verano en Águilas (Murcia).
El Señor llamó a su esposa a su presencia el 22 de febrero del 93.
En Febrero de 2006 abandonó su residencia en Cartagena y se trasladó a Puerto Lumbreras, lo que dio la libertad de dedicar más tiempo para Águilas, Almendricos y Almería.
El Diario digital “Laopiniondemurcia.es” publicó un reportaje titulado “Un hombre de fe” con motivo de su fallecimiento y que puede leerse aquí:
http://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2011/07/06/hombre-fe/335243.html

Algunas intervenciones en el entierro de personas que lo conocieron son:

Manuel Piñera lo define como “Un Hombre Extraordinario, como hermano, como persona, como padre, como abuelo..., reina o princesas llamaba a sus hijas y nietas… Pero fue especial para Dios, su Señor y él su siervo.”

Paco López: “De joven, comprendió el propósito de Dios para su vida… Y lo llevó a cabo hasta el final… Siervo valiente e incansable por la causa del Señor, cosa que le acarreó muchos disgustos…Siervo del Señor que sirvió al Señor, en todas las actividades…. Su familia le apoyó. Fue un buen maestro, discipulador… Aprendió cómo se vive una vida aplicando todo el Consejo de Dios. Vivía la palabra...”

Daniel Rodríguez, anciano reciente de la iglesia encomendante de Pinar del Río: Reconoce haberlo tratado poco pero menciona la existencia de varios tipos de personas: "Inteligentes y sabias", otras son una cosa o la otra, otros ninguna de las dos. Joaquín fue sabio e inteligente, ¿en qué? Prov. 9:10 Conocía al Santísimo y tuvo temor de Jehová… y el Altísimo le conocía a él. Tenían relación íntima...”

Alberto Arjona, de Azuqueca de Henares: Recuerda que el texto “Cómo han caído los valientes” también se leyó en el acto de despedida de D. Ernesto Trenchard… Le conoció en los Campamentos de Águilas...Nació una amistad, que se ha mantenido. Lo recuerda como “Cariñoso, pastor… que tiraba de los proyectos… y tenía “gancho”...”

Recordatorio_JoaquinGuerolaAlbadalejo

lunes, 27 de junio de 2011

El primer culto evangélico transmitido por radio en España. (Año 1.935)

"Gijón.-
Durante la Semana Santa la Iglesia Romana principal de esta ciudad transmitió, por la Emisora Local, dos misas y sermones, y esto nos hizo pensar en la posibilidad de radiar nuestro culto aniversario el 9 de octubre.
Desde luego, no faltaban los que decían que sería todo inútil, pues en primer lugar no era fácil que la Emisora lo admitiera. Y aunque accediera, sus socios cooperadores –o la parte fanática- saldrían con tantas pestes y amenazas, que la Emisora se consideraría obligada a retirar su promesa. Además, estando todavía en estado de alarma, no sería probable que el Gobernador general diese la necesaria autorización. Todas razones poderosas e irrefutables. Pero contando con la ayuda de Dios, empezamos las gestiones, no dejando de orar mucho.
El primer paso adelante fue cuando la Emisora nos prometió solemnemente que no haría distinciones, y que estaba completamente dispuesta a transmitir el culto. Luego visitamos al Sr. Gobernador general, quien autorizó el acto en seguida.
Hasta aquí todo fue bien, pero cuando se empezó a anunciar la transmisión, llegó la tormenta. Una Comisión visitó al Gerente de la Emisora con ruegos que pronto fueron reemplazados por amenazas, pero sin poder conseguir nada. Algunos fueron (según hemos oído) al Sr. Gobernador el mismo día de la transmisión, aunque es de suponer que tuvieron la sensatez de dejar atrás las amenazas. Pero tampoco pudieron lograr nada, y esperamos que llegaron otra vez a Gijón a tiempo para oír el culto.
Así llegamos a la noche del culto, sabiendo que muchas oraciones estaban subiendo al Señor de diferentes partes de España. Y pudimos ver pronto que el Señor estaba atendiendo, pues la transmisión fue perfecta. Empezamos con el himno “Oh Cordero celestial”,y luego nuestro hermano don Fernando Vangioni, de Buenos Aires, nos guió en oración. Después de la lectura de Isaías 53 -¡cuántos habrán oído por primera vez aquellas benditas palabras!- cantamos el himno “Peregrino en el desierto”. Dicho sea de paso, los himnos causaron una grata impresión a los radioyentes. Luego D. Fernando predicó por treinta y cinco minutos, y el Señor estaba al lado de Su siervo de un modo muy evidente mientras que anunció a Cristo crucificado. No hubo otro tema; nada de defendernos a nosotros, nada de ataques contra el Romanismo; y este hecho sólo produjo muchos comentarios favorables. El último himno fue: “¿Vagas triste y angustiado?”, las hermanas cantando la pregunta y los hermanos la contestación. La Bendición puso fin a un culto memorable. Un joven se quedó para decirnos que había aceptado a Cristo como su Salvador. ¡Alabado sea el Señor!.
El día siguiente pudimos recoger impresiones de cómo fue oído en todo Gijón. Indudablemente millares estaban escuchando, y todos los comentarios indicaron que los radioyentes estaban muy impresionados. Si no hubiera hecho otra cosa, habrá abierto los ojos de muchísimos a la falsedad de las acusaciones lanzadas contra nosotros. Sabemos que en la calle principal, los cafés tenían sus aparatos funcionando con toda la clientela escuchando. Supongo que es la primera vez que tantas personas en España han “asistido” a un culto evangélico. La semilla ha sido sembrada y oramos que mucha se encuentre en buena tierra.
Los otros cultos especiales durante la semana han sido bien asistidos y D. Fernando muy apoyado en la palabra. Varios han profesado recibir a Cristo como Salvador. "


Juan Biffen.

(Revista “El joven cristiano”, Núm. 83. Noviembre de 1.935)