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miércoles, 11 de noviembre de 2015

"El trabajo en Zuera (Zaragoza)", carta del 9 de diciembre de 1.898


"C/ Conserant, 5

Quizás algunos de nuestros amigos que están interesados en Zuera se alegrarán al oír de su progreso. Ahora va a hacer una año desde que dos jóvenes vinieron aquí desde Zaragoza, sabían muy poco del idioma pero lo suficiente para hablar y contar sobre las buenas nuevas de que "Jesús salva".
Algunas personas les recibieron muy amablemente y les alquilaron esta casa, es un poco vieja, como una casa de una granja, con una puerta lo suficientemente grande para que pasen un par de mulas unidas. Subiendo unas pocas escaleras hay una cocina antigua con un fogón para fuego con leña, y un banco en la chimenea de la esquina, que disfrutamos mucho en el tiempo frío. Nuestros vecinos a menudo nos visitan aquí, y algunos creyentes se unen cada mañana para orar y leer. Las primeras reuniones también las teníamos en esta habitación hasta que ya venían demasiados, entonces acondicionamos las habitaciones de abajo e hicimos una pequeña sala con asientos para ochenta.
Hay una reunión de Evangelio los domingos, martes y jueves por la tarde y todas con buena asistencia. Los miércoles por la tarde hay un estudio bíblico para jóvenes varones y los domingos a primera hora de la tarde para chicas jóvenes. La reunión de oración de los sábados es muy buena y últimamente algunos han expresado su deseo de ser cristianos.
Es alentador ver la atención con la que muchos escuchan, algunos dicen que creen en Cristo como Salvador, pero confesarlo con sus labios significa perder el trabajo y mucha persecución, aún a pesar de tanta oposición, otros están viniendo abiertamente a las reuniones, sabiendo que terminarán siendo despedidos pronto, con la consiguiente pérdida del salario. Uno es a menudo sorprendido por su resistencia, porque algunos son muy pobres, con pesados impuestos y sin libertad, pero aún con todo eso están alegres; siempre es una lección ver sus caras alegres. Los amigos que han trabajado aquí se alegrarán al saber que son recordados y oran por ellos para que en otras partes de España sigan predicando la salvación gratuita. Nos cuentan lo que algunos decían, leían o cantaban mientras estuvieron aquí, y esto es tan animador para aquellos que sembramos la Palabra de Dios, y sabemos que traerá fruto ya que la Palabra de Dios no puede fallar "aunque seamos infieles, él se mantendrá fiel", "segaremos si no desmayamos".
En esta época muchos tienen buenos deseos para sus amados y amigos con motivo del Nuevo Año, ¿pueden también pedir al Señor bendición para el pueblo de Zuera? que tengan fe para creer Su Palabra y así dar a España la mayor felicidad en este Nuevo Año, porque hay muchos tristes y afligidos por el estado del país tras la última guerra.
El Señor ha bendecido grandemente su Palabra para la salvación de almas aquí durante este año, especialmente en Zaragoza, y en otras partes también. "El Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, por lo tanto estamos alegres." Uno no puede encontrar palabras para expresar la alabanza a Él por su protección guía, dirección y el poder mostrado para con nosotros este año. Podemos decir: "Tus actos y tu sabiduría... son más de lo que me habían contado." (1º Reyes 10:6)
Podemos añadir también, "Felices aquellos siervos que están continuamente ante ti y oyen tu sabiduría". No hay gozo igual a éste, y aquí en España el gozo nos parece más grande que en nuestra tierra. ¿Es porque la promesa está completa, "así que yo estoy contigo siempre" más cuando el mandamiento "Id" es obedecido?"

Frances Young


(Fuente: Revista "Gleanings from Spain, enero de 1.899, traducido del inglés)

jueves, 15 de octubre de 2015

Noticias desde Ricla (Zaragoza), año 1.898.


 
"10 de Octubre de 1.898

C/ de la Cruz, 5. Ricla (Zaragoza)

 

Queridos amigos, en nuestro número de septiembre, hicimos mención de la primera visita a este pueblo. En ese tiempo las personas de aquí hicieron una invitación a nuestros amigos para venir de nuevo cuando ellos quisieran.

El 27 de septiembre, la srta. Ilott y yo regresamos, y fuimos recibidas muy amablemente por la dueña de la posada; esta vez tuvimos unas 30 personas que escucharon con atención mientras cantábamos, y mi compañera leyó y explicó la parábola del "hijo pródigo". Las canciones son siempre una gran atracción; repitieron la letra de uno de los himnos después de nosotras, y después lo cantamos juntos.

Una querida mujer estaba muy deseosa de que nos viniéramos a vivir aquí, porque había oído el Evangelio en otra parte gracias a otros miembros de la misión, y quería conocer más. Supimos que esta era una respuesta a nuestras oraciones para encontrar una apertura en este pueblo, y le dijimos que si podían dejarnos una casa estaríamos encantadas en venir. La gente empezó a hacer averiguaciones y algunos pensaron que había una casa para dejarnos, pero era demasiado tarde para nosotras esa noche, y prometimos volver a la siguiente semana, y regresamos a casa muy animadas por la oportunidad que habíamos tenido de compartir con estas queridas personas sobre el gran amor de nuestro Salvador para ellos, muchos lo habían oído por primera vez.

De acuerdo a la promesa regresamos a la siguiente semana, y encontramos que estaban preparados para recibirnos, y habían encontrado una casa, y estuvieron deseosos de tenerla reparada para nosotras.

Esta vez tuvimos la oportunidad de hablar con la dueña de la casa del amor de Cristo y señalarle su gran necesidad de salvación. Nos hizo muchas preguntas sobre el bautismo, y de nuestra creencia en la Virgen, mostrando muy claramente las falsas impresiones que tienen del camino de salvación, muchos pensando que solo pueden ir al cielo por pagar grandes cantidades de dinero. Cuán agradecidas estamos de poder decirles que la salvación se obtiene "sin dinero y sin precio" (Isaías 55:1), que Jesús pagó el precio por nosotros, y que todo lo que tenemos que hacer es aceptar como un regalo gratuito la vida eterna, que le costó su preciosa sangre.

El viernes, 8 de octubre, llegamos a nuestra nueva casa, siendo recibidas con cariño por nuestras amigas aquí. Cuán preciosa es para nosotras la promesa del Maestro cuando vamos entre extraños cumpliendo su mandato. "Id por todo el mundo y predicad el evangelio...porque yo estoy con vosotros siempre." (Mat 28:20)

Tenemos una amplia habitación en la casa donde caben unos cincuenta personas pero a causa de los permisos hemos tenido que reducir el número de los domingos por la noche a veinte.

Pedimos vuestras oraciones, queridos amigos, para que el Señor bendiga el trabajo en este pueblo, y orad para que el Señor de la mies envíe más obreros a estas partes donde la mies es grande pero los obreros pocos."

 

Helen Stedman

Foto: panorámica de Ricla (Zaragoza)
 
 
(Publicado en la revista "Gleanings from Spain", Noviembre de 1.898, traducido del inglés) 
 

martes, 10 de junio de 2014

Noticias desde Zaragoza, Septiembre de 1.905


 
"Uno es a menudo ayudado y animado por la fe sencilla de alguno de los queridos españoles.

La esposa de un comerciante convertido relata lo siguiente:

"Poco a poco estoy aprendiendo el significado de estas palabras "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias." (Fil 4:6); pero mi marido conoce mucho más sobre eso que yo. La otra mañana no teníamos nada en la casa para darle a los niños en el desayuno, y tampoco dinero para comprar. Mientras se vestía, mi marido dijo, "Pide al lechero que te de leche a cambio de un par de botas, y el Señor proveerá mientras el día avanza". Esto hicimos, y estuvimos orando juntos. Mi marido entonces fue a la tienda. Pero... nuestra fe iba a ser probada un poco más, porque él tuvo la desgracia de cortarse la parte superior de uno de sus dedos. Viendo que era un accidente serio, yo empecé a gritar, "Estamos peor que nunca; sin dinero y sin mano para trabajar."

Mi marido de nuevo repitió un versículo de la Biblia, y entonces corrió al hospital. Pensando que él había ido a un doctor y en lo que costaría, a su regreso dije, "¿Cómo pagaremos al doctor ahora que tú no puedes trabajar?" "¡Oh!", me dijo, "no hay nada que pagar porque yo haya visitado el hospital. Nuestro Padre en los cielos sabe cómo arreglar todo; lo que él nos manda es para nuestro bien; y lo que es más maravilloso es que no siento dolor; y nosotros sabemos que todo obra para el bien de los que aman a Dios."

"A las dos horas un hombre que vivía lejos llamó para pagar un billete de larga-estancia (unas 5 libras). Sólo podíamos agradecer al Señor por haberle puesto en su corazón el venir ese día cuando nuestra necesidad era tan grande. Desde entonces nuestra fe ha sido a veces probada, pero el Señor siempre provee fielmente."

Este querido hermano ha aprendido a conocer a Dios como su Padre, y también a escucharle en su Palabra. Cuando él vino a decirme que su bebé había muerto, dijo: "Sabiendo que ella no se pondría mejor, y siendo incapaz de soportar el intenso sufrimiento, me encerré en una habitación y oré al Señor que se la llevara pronto con él. Mi oración fue respondida, y solo puedo decir, "Señor, gracias, porque tú has hecho conforme a tu voluntad".

"Si nuestra fe fuera más sencilla

Le escucharíamos en su Palabra,

Y nuestra vida sería como el alba

en la presencia de nuestro Señor."

Dios se deleita en nuestra dependencia que como niños tengamos fe y confianza.

Abraham cuando fue llamado para ofrecer a su hijo Isaac para ser sacrificado, obedeció, y tomó su navaja para hincársela. Fue entonces cuando oyó la voz del ángel del Señor, diciendo, "no pongas tu mano sobre el joven, ni le hagas nada; porque ahora sé que tienes temor de Dios, viendo que no me has rechazado a tu hijo, tú hijo único..." Hebreos 11:17 dice, "Por fe Abraham cuando fue probado ofreció a Isaac... confiando en que Dios era capaz de resucitarle de los muertos." Dios se deleitó al ver la fe de su siervo, y después le habló como amigo.

En este ejemplo vemos la obediencia de la fe, y este privilegio puede ser nuestro hoy, porque el Señor dijo, "Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando"."

 

Fdo. Ellen Heighes.

 

(Publicado en la revista "Gleanings from Spain", núm 10, octubre de 1.905, traducido del inglés)

 

lunes, 7 de abril de 2014

"Noticias desde Zaragoza" (Escritas por Elle Heighes en 1.905)




La misionera Ellen Heighes escribe desde Zaragoza en 1.905:

 
"Estamos en una época muy atareada del año; aún así alabamos al Señor por las muchas oportunidades de servicio que nos da día a día, y más cuando nos damos cuenta que: "Muchas ovejas están lejos del redil  del Pastor".

Necesitamos mantenernos en comunión con el Gran Pastor, para que su amor por los perdidos fluya libremente a través de nosotros.

La otra semana una mujer creyente que vive aquí nos acompañó a su pueblo, donde tiene una casa vacía. A nuestra llegada apenas si podíamos ver a través del polvo y las telarañas, pero con una escoba y la ayuda de una vecina esto fue pronto remediado. Después nos proveímos de algo para comer, en la forma de una buena ración de arroz y carne, y como éramos siete en número, y todo teníamos buen apetito después de nuestro viaje en la mañana temprano, esto fue muy apreciado. Antes de tomar nuestros asientos en el suelo estuvimos todos alabando al Señor por la manera maravillosa en la que nuestra comida nos fue entregada. Una mujer vino con una tabla, otra con platos, tenedores, y cucharas, y al final, una querida mujer mayor nos trajo un colchón y dos almohadas para nuestra siesta de la tarde. Tuvimos un buen tiempo, visitando a las personas en sus hogares durante la tarde, y nos animó mucho cuando al final del día vimos a muchos hombres en la reunión de la noche, que se celebró en el patio, habiendo preparado asientos con piedras, paja, etc.

A la vuelta a casa, llegamos a Zaragoza sobre las 2 de la madrugada; de esta manera evitamos el calor del día; y una y otra vez agradecemos al Señor por las mulas y el carruaje, que nos hace tan buen servicio en llevar las buenas nuevas de pueblo a pueblo.

En Alfajarin tuvimos una reunión muy concurrida, y también fuimos privilegiados al visitar a una niña enferma, a la que pudimos hablar de Jesús y el camino al cielo, donde no habrá dolor ni enfermedad.

El Señor ha tenido a bien llevarse al pequeño hijo de uno de los creyentes aquí en Zaragoza. Tanto el padre como la madre han dado un buen testimonio de la paz y el gozo que el Señor da en los tiempos de dificultad. Un buen número de personas estuvieron presentes en el cementerio, y el Señor habló con poder a través de sus siervos españoles, mientras testificaban con seguridad de la resurrección de los muertos y la vida eterna como una posesión de todos aquellos que creen en el Señor Jesucristo. Muchos corazones fueron tocados mientras cantamos lentamente y de una forma dulce en español: "Duerme, oh amado, duerme, y descansa; pon tu cabeza en el pecho del Salvador. Nosotros te amamos mucho, pero Jesús te ama más. ¡Buenas noches! ¡Buenas noches! ¡Buenas noches!"

Oímos a varios decir mientras nos volvíamos: "es la verdad; esta gente posee algo que nosotros no conocemos".

Acompañadnos en oración para que muchos más puedan conocer la verdad de las palabras dichas por el Señor Jesús en Juan 5: 24, 25 : "De cierto, de cierto, os digo, que el que oye mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida", "De cierto, de cierto te digo, que la hora viene y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y aquellos que la oigan vivirán."
 
(Publicado en la revista "Gleanings from Spain", núm 9, septiembre de 1.905, traducido del inglés)

Foto: Alfajarín en Zaragoza.

martes, 1 de abril de 2014

Una visita a Zaragoza (1.905, II parte y final)


La misionera C. B. Light escribe en la revista "Gleanings from Spain", nº 9, Septiembre de 1.905:

(continuación de la primera parte)

 

"A la siguiente mañana dejamos a esta buena gente y paramos en Pedrola, un par de estaciones más cerca de Zaragoza. Aquí una mujer nos condujo en su carrito cubierto hasta el pueblo. Llegando allí tuvimos que beber de la fuente, las aguas que supuestamente tienen propiedades especiales; luego nos dirigimos más lejos a un parte adosada del mismo pueblo, donde una de las más grandes sorpresas me esperaba...

 

 ¡Al bajar del carro me sentí como si me hubiera caído de repente en una cama de plumas! pero pronto me di cuenta que yo estaba en los brazos de un vieja mujer sin dientes y muy gorda, que me estaba sujetando a mí de un brazo y a la srta. Heighes de otro, otorgándonos muchos sinceros besos. Ella estaba encantada de vernos. ¡Solo hubiera deseado si alguien hubiera podido tomarnos una foto! En la casa de esta buena mujer - construida por ellos mismos, con su techo de barro- pasamos el día. Tomamos parte de su propia cena, y muy amablemente nos dieron platos y un vaso para compartir entre nosotras. La familia comió como es usual en la manera española -de un mismo plato y bebieron de la misma botella. Después nos fuimos a descansar, porque hacía mucho calor y era imposible salir.

Tomamos nuestro propio té de la tarde y los españoles disfrutaron de una taza también, mientras los dos arenosos gatos (que estuvieron atados con una cuerda a la chimenea abierta) y dos perros grandes miraban en silencio. Estoy agradecida al decir que esta casita estaba muy limpia, como estaban las que visitábamos en este parte de España.

También podría mencionar que Pedrola ha sido trabajado por varios años por esta misión. Pero solo esta mujer era convertida junto con algunos hombres. Pienso en esta querida gente unida para alabar, con sólo el Espíritu Santo para enseñarles, y siendo animados de vez en cuando por algún visitante ocasional.

En el pueblo hay algunos partidarios del evangelio, y otros que fuertemente se oponen, así que en nuestra visita por la tarde (en un día festivo) no estábamos seguras de qué recepción tendríamos.

Me sorprendió cuán ansiosos estaban por recibir folletos en español, y los niños nos seguían para pedirnos libros para sus hermanos o padres, si ellos no podían leerlos por sí mismos, pero cuando se les dijo que si no dejaban de seguirnos no les sería permitido venir a la reunión de la tarde dejaron de hacerlo.

¡No olvidaré esa reunión! El patio había sido cuidadosamente barrido, y sobre las 9.20 de la noche unas 80 personas se reunieron, jóvenes y mayores, hombres y mujeres (algunas con bebés en sus brazos), y niños.

Había solo media docena de sillas, así que se sentaron en el suelo en frente de la mesa donde estaba la srta. Heighes y uno de los misioneros españoles, y el resto permaneció de pie por una hora. El lugar estaba alumbrado por solo dos parpadeantes lámparas de estilo español. ¡Era una extraña vista! Aquellos que podían ver y podían leer cantaron los himnos, y muchos se unían en los coros.

De manera atenta escucharon la vieja, vieja historia, y una solo podía orar que muchos pudieran ser ayudados esa noche.

Me sorprendo en el deseo de tantos de escuchar el Evangelio cuando sabemos de la oposición por parte de los curas, y cuando te piden que regreses pronto es duro tener que rehusar la invitación. Que el Señor de la mies envíe más obreros a su mies, y que sean especialmente dotados con sabiduría y ánimo (y que no teman por ser apedreados o encarcelados incluso ocasionalmente), así que muchas de estas queridas personas sean traídas a la luz y ser ayudados en la vida cristiana.

Debo añadir que me he encontrado invariablemente con amabilidad y hospitalidad de cada uno de los obreros de esta misión, y mi interés es que este buen trabajo se haya beneficiado con mi visita."

Foto: contraportada de la revista "Gleanings from Spain"

lunes, 24 de marzo de 2014

Una visita a Zaragoza (I parte, 1.905)


 
La misionera C. B. Light escribe en la revista "Gleanings from Spain", nº 9, Septiembre de 1.905:

 

"Por muchos años ha sido mi deseo visitar Zaragoza, para ver algo del trabajo de la misión allí. Al final he podido cumplir mi deseo; y encontré que varias sorpresas me estaban esperando. Lo primero era que yo pensaba que seguía siendo el centro del trabajo, así que me sorprendí al saber que solo la srta. Heighes estaba allí, viviendo en una casa, con una joven española.

La casa está en una carretera amplia, con árboles a su largo, y la entrada es muy bonita, con sus fuentes y plantas, a diferencia de muchas casas de misión. Me hospedaron en una habitación con mucha luz y bien amueblada, todo parecía confortable y hogareño. Dos misioneros españoles, con sus familias, viven en otra casa en la otra parte de la ciudad.

Fue muy extraño tocar la música de los himnos españoles en el armonio en las reuniones de la tarde, que, a pesar del intenso calor y el tiempo tan ocupado, fueron muy bien de asistencia. Están bastante actualizados, con traducciones de "Momento a momento" y otros himnos modernos.

He perdido mucho de mi compresión del español; pero todos las personas parecían muy fervorosas, especialmente un hombre; y aunque nadie sabe lo que vendrá después en estas reuniones -un himno, lectura, oración, o sermón- no hay confusión o largas pausas.

Me sorprendió encontrar que en Zaragoza llamábamos menos la atención de lo que es normal con las mujeres inglesas en algunas partes de España. Tuvimos unos simpáticos viajes en un elegante "coche", con sus preciosas y rápidas mulas. Son una parte muy necesaria del trabajo para llegar a los pueblos lejanos y a aquellos que no tienen líneas ferroviarias. Solo lamento que no pudimos visitar algunos de los pueblos a causa de la cojera de una de las mulas -aunque hicimos un intento un día empezando a las 4.30 de la mañana. Durante el terrible calor en Zaragoza, la mayoría de la gente parece cambiar la noche por el día, y en una fiesta los habitantes estuvieron paseando toda la noche y los tranvías circularon hasta las primeras horas de la mañana. Una siesta, por tanto, es necesaria al mediodía, y nadie piensa en trabajar entonces.

Quizá la parte más interesante del trabajo es visitar los pueblos, tanto con su buen o mal recibimiento. (Yo solo experimenté lo primero).

Tomamos el tren un día hasta Gallur, a 48 Kms. de Zaragoza - un lugar bastante desolado y seco; las casas están construidas con arcilla, y todo parece del mismo color en las calles y el campo. Lo único verde que he visto fue donde la tierra era regada por el canal.

Aquí hay una pequeña casa perteneciente a la misión, consistente en una habitación, cocina y un recibidor, con estanterías y libros. Todo lo necesario está en el lugar, y después que una mujer había barrido el lugar, estuvimos ocupadas limpiando el polvo, haciendo camas, y cocinando.

Después fuimos a través del pueblo, invitando a la gente a una reunión por la tarde y distribuyendo folletos. Para mi sorpresa todos fueron bien recibidos, no tuvimos desaires, y ni un niño nos persiguió.

No hubo mucha asistencia a la reunión, ya que desafortunadamente había una función teatral esa misma tarde. Después de eso algunos vinieron alrededor, solo para encontrar que la reunión había terminado y nosotras nos habíamos retirado para descansar.

A la siguiente mañana dejamos a esta buena gente y paramos en Pedrola, un par de estaciones más cerca de Zaragoza. Aquí una mujer nos condujo en su carrito cubierto hasta el pueblo. Llegando allí tuvimos que beber de la fuente, las aguas que supuestamente tienen propiedades especiales; luego nos dirigimos más lejos a un parte adosada del mismo pueblo, donde una de las más grandes sorpresas me esperaba..."
 
Continuará
 
Foto: puente de Gallur (Zaragoza)