martes, 26 de junio de 2012

Toro, 1.972. (II parte y final)


“En cuanto  a la labor en Toro, visitamos toda la ciudad tres veces. Primero con literatura, después para hacer contactos y una tercera vez anunciando los cultos en la carpa. Por espacio de varias semanas celebramos cultos cada noche en tres barrios distintos, primero para los niños con un mensaje y después para los mayores. Siempre hubo buena asistencia y muy buena acogida. También algunas noches proyectábamos películas al aire libre. Los domingos y días festivos cantamos por las plazas más importantes, predicando el Evangelio y repartiendo folletos. Veinte días tuvimos culto en la carpa, tanto para niños coma para mayores, y como resultado, varias personas dieron testimonio público.
En cuanto a las autoridades civiles, excepto algún caso especial, no tuvimos problemas con ellos. Pero no fue igual con los eclesiásticos, que levantaron bastante oposición a nuestra labor en muchos pueblos, y especialmente en Toro. Visitaron casa por casa los barrios donde nosotros estábamos trabajando más intensamente, con amenazas de todo tipo. Decían que los niños serían echados fuera de sus colegios si continuaban asistiendo a nuestros cultos y amenazaban con suspender la ayuda que muchos reciben de Cáritas. El impacto que hicimos les obligó a quitarse la máscara, y al final de la Campaña sacaron a la Virgen en un acto público de desagravio para deshacer nuestra “perniciosa” labor y limpiar el ambiente tan “envenenado” por nosotros durante la campaña. Pero, pese a todo, y con la ayuda de Dios, cumplimos todo lo que nos habíamos propuesto y más aún. Porque al final de la campaña pudimos conseguir un local grande que pronto será transformado en una hermosa capilla con amplias dependencias encima.
En lo que respecta a las finanzas, todos vivimos de una bolsa común, y la experiencia fue hermosa. Varias veces dejamos casi vacía la bolsa, pero en cada ocasión el Señor suplió todas nuestras necesidades más de lo que nunca hubiéramos podido imaginar. ÉL ES SIEMPRE FIEL.
ORAD SIN CESAR. Un pequeño grupo de jóvenes trabajará todo el año con el Coche Bíblico y necesitarán vuestras oraciones. Ya estamos orando por la campaña 1.973. Haced vosotros igual. Esperamos la asistencia de un número mucho más elevado de colaboradores que este año, y esto nos obligará a proveer un edificio más grande donde poder albergarles y donde tener una buena sala para comedor y conferencias. Y esto lo hacemos bajo la convicción de que Dios está con nosotros en esta obra y de que va a ser de gran bendición para las iglesias del Señor por medio de la formación de jóvenes (y mayores también) durante estos meses de estudio, convivencia cristiana y duro trabajo en la obra de Dios. Todo esto, aparte de la gran necesidad de sembrar los áridos campos de Castilla con la Palabra de Dios y traer almas, jóvenes y mayores, a la luz. Por eso aceptamos el desafío y os invitamos a compartirlo con nosotros diariamente ante el Trono de la gracia.”

(Publicado en la Revista "Edificación Cristiana", noviembre de 1.972)

Foto: Panorámica de Toro (Zamora)

lunes, 18 de junio de 2012

Toro, 1.972. (I parte)


"Todo empezó hace unos tres años aproximadamente, cuando algunas personas de la iglesia de Valladolid sintieron el deseo de dedicar sus días libres a la distribución de literatura bíblica por los pueblos de Castilla. Todo el trabajo que esto implicaba podemos decir que era de pura artesanía, hasta la furgoneta de un hermano que fue acondicionada como el “coche oficial” del Centro de Difusión Bíblica. Cuanto más trabajábamos, más íbamos descubriendo la necesidad de esta labor, a la vez que las tremendas posibilidades despertaron en nosotros una nueva visión y un ejercicio de oración. Por fin, este año el Señor nos dio, casi simultáneamente, un coche bíblico y una carpa. Estos donativos ratificaron nuestra confianza de que estábamos en la voluntad del Señor y que era necesario enfrentar, con decisión y fe, el desafío de los pueblos de Castilla.
En nuestros corazones surgió el deseo de realizar una campaña de verano este año, contando con la colaboración de las iglesias locales de la región (Castilla y León). No sabíamos dónde ni cómo, pero no mucho después se abrió una puerta en la finca de don Florentino Dueñas, de Toro, quien puso a nuestra disposición dos casas. Soñando y orando, con la colaboración de unos treinta jóvenes, comenzamos en el mes de abril los trabajos de acondicionamiento del lugar. ¡Recuerden que calculábamos treinta personas!
El tiempo pasó volando colocando ladrillos, instalando agua y servicios, pintando paredes y haciendo mermelada. Y pronto nos vimos envueltos, sin ninguna experiencia previa, en la empresa más maravillosa que nos pudimos imaginar.
Llegó, por fin, el primero de julio de 1.972, y aparecieron aproximadamente treinta personas en el campamento, de todas partes de España. Comenzamos unas clases de preparación con un hermano muy experimentado en esta labor, don Vicente Galán, quien pensaba quedar sólo por una semana, pero al ver la magnitud de la tarea se quedó dos; después se quedó tres y, por fin, toda la campaña. Dios le mostró la necesidad de quedarse para seguir preparando a todos los jóvenes que pasarían por el campamento y para colaborar con la obra por los pueblos y la predicación del Evangelio. Al finalizar el mes de julio, unos ochenta jóvenes (algunos hasta de sesenta y más años de edad) habían trabajado con nosotros, incluyendo algunos del extranjero.
Llegó el fin de julio y nos dimos cuenta, después de un mes de experiencia, de lo mucho que teníamos que aprender en cuanto al servicio. Pero también fue un mes en el que experimentamos día tras día la grandeza de Dios. Agosto trajo una verdadera avalancha. Ni por un momento habíamos pensado que nos llegaríamos a reunir hasta cien personas a la vez, y que al llegar al final de la campaña unas ciento cincuenta personas habrían de participar con nosotros en esta labor. Gracias a Dios por las tiendas de campaña, que hicieron un servicio inestimable, y el mismo bibliobús, que también sirvió de dormitorio en bastantes ocasiones, además de la magnífica labor que desempeñó día tras día en los pueblos y en los barrios de Toro.
Damos continuamente las gracias a Dios por la vida de cada una de estas personas que vinieron a trabajar con nosotros. Diferentes edades: desde catorce hasta sesenta años; diferentes regiones: Cataluña, Andalucía, Galicia, León, Castilla, Aragón y Asturias; diferentes iglesias: algunas recién nacidas y otras con años de experiencia. ¡GLORIA A DIOS! UN SOLO CUERPO, unidos en amor, trabajando para un mismo Señor.
Por el testimonio de algunos jóvenes sabemos de su condición cuando vinieron a la campaña, su fe quebrantada por las filosofías del mundo, y cómo su estancia entre nosotros les revolucionó para bien. Ahora sus vidas tienen sentido y desean servir a Dios en el lugar donde Él les ha colocado.
Sobre la labor evangelística, estamos muy agradecidos al Señor porque se ha podido dar un testimonio claro y contundente por medio de la literatura, el testimonio personal casa por casa y la predicación al aire libre en unos cincuenta pueblos, muchos de los cuales volvimos a visitar varias veces. Cada día en las plazas tuvimos reuniones con veinte, treinta, cincuenta y hasta ochenta niños; y en muchas ocasiones se anunció el Evangelio a los mayores también. Casi mil niños solicitaron un sencillo curso sobre el Evangelio según San Lucas, y tenemos varios contactos muy interesantes, tanto entre los niños como entre personas mayores. Orad por el alcalde y el cartero de Peleagonzalo. Creemos que están muy cerca del Señor..."

(Continuará)
(Publicado en la Revista "Edificación Cristiana", noviembre de 1.972)
Foto: Bibliobús usado en la Campaña de Toro

martes, 12 de junio de 2012

Encomendación de D. Juan Solé (1.972)


"El día 21 de octubre último y en la iglesia de Duque-Sesto, Vallecas, Avda. de San Diego, tuvo lugar el culto de encomendación de nuestro amado hermano D. Juan Solé Herrera.
La noticia, dicha así a secas, sólo tendría un valor objetivo de mera información, con sentido muy limitado de lo que va implícito detrás del acto.
Nuestro amado hermano Sr. Solé, bien conocido en nuestros círculos por su múltiple actuación a lo largo de más de un cuarto de siglo en las filas del Evangelio, se ha integrado a un servicio pleno, total, dejando a un lado todo aquello que había constituido hasta este momento una labor cotidiana, su afán en la vida secular con una amplia responsabilidad por el puesto escalado, y de esta forma libre dará todo su tiempo para un servicio más consagrado, más profundo, más amplio y fecundo al mismo tiempo.
Nos encontramos en un terreno sumamente difícil cuando tenemos que valorar las decisiones de otros, cuando hemos de emitir una impresión o un juicio en un terreno tan delicado como el del sentir personal, y en esta ocasión nos apoyamos en las propias palabras del señor Solé cuando nos refería, durante el culto de encomendación, cómo había llegado al pleno convencimiento de la llamada del Señor hasta tomar esa decisión final. Fue realmente decisiva la visión de servicio que tuvo en los últimos tiempos, la consideración de valores, la aceptación sin más resistencia o limitación a la voluntad del Señor, que momento tras momento venía teniendo presente en sus acciones dentro y fuera del campo del Servicio. No fue un arranque desesperado o una decisión tomada a la tremenda, más bien todo lo contrario, un inclinar su voluntad y su cabeza y decirle al Señor, ¡como tú quieres, Señor!...
El culto llevado a cabo por los hermanos de su Asamblea contó con una nutridísima asistencia de los hermanos de otras Asambleas de Madrid y en cada participación se dejó sentir el gozo que tal ocasión representaba para el pueblo presente en aquella ocasión y también para el ausente.
El Consejo de Ancianos de Duque-Sesto-Vallecas, impuso sus manos sobre el sr. Solé como una declaración de plena identificación en la salida a la obra de este nuevo siervo de Dios.
Toda salida de nuevos obreros lleva implícita la responsabilidad de las Asambleas, ya que en nuestra mayordomía hemos de hacer provisión con nuestra comunión en el sentido más amplio de la palabra, comunión en una total identificación tanto en lo espiritual como en lo material.
Desde estas páginas deseamos a nuestro amado hermano y colaborador un rico servicio y ministerio, conforme a los dones recibidos del Señor."



Escrito por Leandro Roldán.
Publicado en la revista Edificación Cristiana, noviembre de 1.972

martes, 5 de junio de 2012

España es “evangelizable”. (Editorial de 1.972)



“En el pasado CONGRESO EUROPEO DE EVANGELISMO, que tuvo lugar en Amsterdam (Holanda), y del cual estamos a punto de cumplir un año, se trataron muchos temas sobre evangelismo, y como una frase a tener en cuenta se acuñó la de ESTRATEGIA PARA LOS AÑOS SETENTA, que ha empezado ya a circular en revistas, periódicos y libros por diversos países del Viejo Continente, y que tiene por finalidad recordarnos nuestro compromiso de trabajo en la extensión del Evangelio, que sigue siendo todavía exigencia y postulado para la Iglesia Cristiana.

Mirando a nuestro alrededor en España, y no obstante no haber establecido un plan coordinado a nivel de todas las Iglesias Evangélicas para la evangelización en esta década de los 70, nos alegra constatar que se viene evangelizando en nuestro país por muy diversos métodos, tales como visitas personales, distribución de literatura, mensajes radiales, publicaciones de libros, revistas, folletos, campañas, amén de los mensajes del Evangelio que se dan en cada Iglesia durante los días de culto o servicio.
Somos fieles a este lema, sentimos tal necesidad, y por ello evangelizamos, pues estamos convencidos de que España es evangelizable, como país que precisa con gran urgencia el mensaje del Evangelio para poder cambiar sus hombres, sus estructuras y el curso de la historia.
Cuando analizamos por un lado el contenido del Evangelio, su mensaje, sus demandas, su poder de transformación y regeneración, y por otro el estado de anemia espiritual de nuestro país, nos damos cuenta de que es preciso evangelizar, pues se percibe con meridiana claridad que no basta citar el Evangelio como base de una liturgia ritualista, que se le mezcle con frases y conceptos éticos a la hora de promulgar cierta legislación o se tomen retazos del mismo para basar o enfatizar algunos aspectos de una cierta justicia social. ¡No!, eso no es evangelio, es deformación del evangelio, ya que se limita su sentido y se le lleva a un terreno donde su valor se aplica a unos “ciertos intereses”…
España es EVANGELIZABLE por cuanto el Evangelio no es conocido en su verdadera función, es decir, el mensaje de Dios para todo hombre que le declara su pecado y le ofrece el camino de salvación y redención establecido por Dios, sea quien sea este hombre, esté donde esté, milite en el bando que quiera… Ese hombre, a título personal, debe escuchar este Evangelio y dar cuenta a Dios de sus actos, de su condición de pecado y si el Evangelio hace mella en su corazón, deberá dar media vuelta y se “una nueva criatura llena de vida y poder del Espíritu Santo”, como dijera el Señor Jesús a Nicodemo en S. Juan, cap.3.
España es EVANGELIZABLE por cuanto queda mucho pueblo asido a una religión, no al Evangelio, no a Cristo, que le cubre perfectamente en su vida social y privada y le sirve para codearse con Dios, ese Dios al cual “mueven” a su antojo, con esa forma tan peculiar que tenemos los españoles…
España es EVANGELIZABLE, ya que Dios la tiene en su corazón y busca la salvación de cada hombre, de cada mujer, mediante el mensaje del Evangelio y somos llamados a llevar con profusión ese mensaje que pide de forma personal el corazón para cambiarlo, para quitarle su pecado, para hacerle sensible a la voluntad y presencia de Dios.
España es EVANGELIZABLE, ya que no se imparte nueva vida en Cristo por decreto o por Ley, por tradición o por vinculación con “la vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres” –usando las propias palabras de S. Pedro en su primera carta-, mas siendo rescatados con la Sangre preciosa del Hijo de Dios.
España es EVANGELIZABLE, por eso no olvidamos la implicación del Congreso de Amsterdam y como ESTRATEGIA PAR LOS AÑOS SETENTA, de momento, seguimos evangelizando.”


Editorial de la Revista “Edificación Cristiana”, Julio de 1.972

lunes, 28 de mayo de 2012

Noticias de las iglesias de Duque de Sesto-Vallecas (Año 1.972)

“El pasado día 26 de marzo (1.972) tuvo lugar en esta iglesia un culto de bautismos donde cinco hermanos manifestaron públicamente su fe en Cristo Jesús bajando a las aguas. Con tal motivo hubo una hermosa oportunidad de anunciar el Evangelio a bastantes personas nuevas en nuestra capilla de Vallecas, y al final del culto, muchas de ellas muy interesadas desearon conversar con nosotros. Dios fructifique la semilla sembrada por tal motivo.
Reiteramos a nuestros hermanos recién bautizados, el gozo de nuestra comunión y el ferviente deseo de que sus vidas sean para la gloria de Dios por Cristo Jesús en la Iglesia.
En nuestra capilla de Vallecas hemos celebrado del 17 al 23 de abril pasado unos cultos especiales de evangelización que han culminado con un acto al aire libre el domingo 23 desde las doce a las dos de la tarde en el Parque Azorín de este distrito de Vallecas.
El predicador para esta campaña ha sido don Miguel Valbuena, de Barcelona, y hemos tenido unos cultos muy hermosos con resultados visibles de cinco jóvenes que manifestaron aceptar a Cristo, amén de muchas personas interesadas, algunas siguen viniendo a los cultos, y muy buenas oportunidades de testimonio personal después de cada reunión. Los mensajes han estado a la altura del auditorio y de los tiempos que vivimos, proclamando el Evangelio con mucha sencillez y manifiesto poder del Espíritu Santo.
En cuanto al acto al aire libre en el parque mencionado, hubimos de proveernos de la correspondiente autorización gubernamental mediante la gestión del señor Cardona, secretario del Servicio Evangélico de Asistencia Legal, y aunque hubimos de dar muchos pasos, el Señor ayudó en todo y por fin pudimos tener el permiso del Gobierno Civil como también de la Dirección de Parques y Jardines. Conjuntamente con este acto, coincidiendo con el “Día del libro”, se tuvieron dos puestos de libros, uno dentro del parque y otro fuera, lo cual también fue una oportunidad de hermoso testimonio y venta de literatura evangélica. En las dos horas mencionadas, de 12 a 2 del domingo 23, tuvimos la proclamación del Evangelio con mensajes breves del señor Valbuena y otros hermanos de esta Iglesia. En la parte de canto y música tuvimos la colaboración de un joven de la iglesia de Getafe, Alberto, y David y Arnaldo de la iglesia de Pueblo Nuevo, que juntamente con el coro de la iglesia realizaron una labor magnífica dentro de este acto. Y algo muy maravilloso fue la obra personal por todo el parque: se formaron grupos muy interesantes, toda la iglesia trabajaba con gozo, incluso los jóvenes que dieron testimonio durante la semana, uno de ellos hablaba con un grupo de jóvenes y les decía: “Vuestros mismo problemas eran los míos hace unos días, y ahora al aceptar a Cristo, Él los ha hecho desaparecer”, y daba este testimonio con gozo y seguridad.
Llenos todos de gozo por esta experiencia maravillosa, y nueva por las puertas que el Señor abre en estos tiempos, a las siete de la tarde tuvimos la Mesa del Señor.
También nos fue permitido instalar en el parque unos altavoces mediante baterías, y así pudimos anunciar el Evangelio a muchísimas personas que se congregaron allí y a otras que estaban más retiradas e incluso de las casas cercanas. Los días anteriores el tiempo no estaba muy bueno, pero durante aquellas dos horas lució el sol, se quitó el viento y, por ello, la asistencia fue mayor. Así que el Señor contestó también nuestra oración por un buen día, a pesar de las previsiones adversas del “hombre del tiempo”.
Ahora, con mucha gratitud a Dios en nuestros corazones, deseamos que esto sea para su gloria, y con mucha confianza dejamos los resultados en sus manos sabiendo que Él va a fructificar la abundante siembra realizada. Y si Él nos sigue guiando por este camino, estamos muy dispuestos a repetir la experiencia cuantas veces sea necesario y Él nos guíe para ello.”


Publicado en la revista “Edificación Cristiana”, mayo de 1.972

martes, 22 de mayo de 2012

Semblanza de Don Ernesto Trenchard. (1902-1972) (II parte y última)

“… Los años van pasando sobre el siervo del Señor, y de vez en cuando ese cuerpo grande le hace pasar ratos amargos, pero siempre de una manera maravillosa vuelve a reponerse, y casi nos atrevemos a decir que aparecía con mayores fuerzas, un ánimo más profundo de servicio, un querer hacer más frente a lo que contemplaba que quedaba pendiente.
Don Ernesto era un hombre duro y ambicioso, no en la forma en que conocemos estas expresiones a nuestro alrededor. Era duro, porque sabía encajar bien la adversidad, los momentos difíciles dentro del ministerio y del trabajo, cuando llegaban circunstancias que hacían asomar lágrimas a sus ojos, que daban mayor dimensión a su rostro, que hacían bullir en su mente preguntas de duda, que él mismo contestaba volviendo a mirar a su Señor, a su hermano, y pensaba que también Cristo había muerto por él o ella…
Era ambicioso, porque sólo tenía un pensamiento: hacer, trabajar, dejar, pasar…; y cuántas veces le hemos oído repetir aquellas palabras de 2ª Tim 2:2, que  nos revelaban su ardor y sentir. Su ambición era tomar más de su Señor y pasarlo a los que junto y más lejos vivían su fe y daban también testimonio del Señor.
La primavera ya florecía en Madrid, con cierta pereza, con más retraso que en la caliente Andalucía, o el Levante luminoso, o en la fértil Cataluña; los días eran más templados en la cornisa cantábrica, allá por aquellas duras peñas; las playas llenas de sol de las Baleares y Canarias empiezan a llamar cual sirenas a los visitantes de otras latitudes que venían cual ávidas abejas a buscar sol y luz, calor y vida… Don Ernesto pasaba por una de esas crisis, de su cuerpo, como él decía, y de la cual iba saliendo, tal vez ahora con más trabajo, teniendo que luchar más con aquellos órganos que habían decaído, que ahora no tenían una reacción tan favorable como antes.
Ello, no obstante, en su mente sólo había anhelo y pensamientos para el trabajo de los próximos días.  Unos y otros habíamos quedado citados para vernos en su casa y examinar problemas y puntos necesarios en la Obra…
Y así, en esa cuesta o pendiente de las recuperaciones cuando se está a punto de culminar otra vez la cima, el siervo fue promovido a otra esfera de mejor servicio, esta vez junto a su Señor la noche del día 19 de abril, en esas horas finales, casi cuando damos por terminado el día.
Muchos, muchos, venidos de toda España, aquellos que le conocieron a lo largo de los años citados, unos más íntimamente, otros menos, todos estábamos allí para decir a don Ernesto ¡adios!, para oír en silencio sus palabras, para retener ante nosotros la imagen de aquel hombre grande que había terminado su camino aquí.
El testimonio en la capilla en calle Trafalgar y en el cementerio civil el día 21 fue impresionante: no era un dolor de desesperación, eran lágrimas que corrían suaves por muchos rostros que no querían permanecer en aquellos ojos que habían visto por última vez al siervo.”

Leandro Roldán
(Semblanza publicada en la revista “Edificación Cristiana” (Mayo de 1.972)

lunes, 14 de mayo de 2012

Semblanza de Don Ernesto Trenchard. (1902-1972) (I parte)


“Desde muchos ángulos podríamos empezar nuestra semblanza sobre don Ernesto Trenchard y desde cada uno siempre tendríamos un buen punto de partida para traer a nuestra mente lo que fue nuestro amado hermano, cuyo recuerdo todavía está tan fresco en nuestras mentes.
No vamos a escribir ningún panegírico, estamos ciertos que ello no hubiera sido del agrado de nuestro hermano, pues más que cantar alabanzas sobre su persona y su obra, deseamos invocar un recuerdo sencillo, sentido y profundo a la vez, con el mismo sentimiento con que evocamos cosas nuestras, alegres o tristes que han forjado parte de nosotros mismos.
Unos conocieron a don Ernesto al poco tiempo de su llegada a España, allá por el año 1924, y le vieron como aquel joven alto de ojos claros que venía a vivir en España para servir a su Señor, otros en los años de la II República. Don Ernesto había nacido en Inglaterra el 19 de abril de 1902.
Durante los años de nuestra guerra civil, 1936-1939, también hubo españoles que conocieron a don Ernesto en Inglaterra, cuando acogió a los refugiados que salieron de España, tratando de evitar los horrores de aquella lucha fratricida, y convivió con ellos mirando cada día el momento de poder volver a España, la cual le llamaba, como un macedonio en la lejanía.
Nuevos hombres y mujeres entran en contacto con don Ernesto, el cual, de nuevo en España, en los años difíciles que siguieron al fin de la guerra, 1939, volvió a tomar el arado para abrir surcos en un suelo duro, ahora con heridas, con dolor y con terruños manchados de sangre.
En cada época de las citadas arriba, don Ernesto tuvo un ministerio: predicar y enseñar el Evangelio, esas buenas nuevas que le habían cautivado, que sentía de forma tan profunda y cuya llamada no podía eludir, amaba con profunda sinceridad a su Señor y su vida había sido consagrada a Él y a su segunda patria, España, llegando a tenerla tan dentro de sí, que era frecuente oírle decir: “nosotros, los españoles”, frase que podía pronunciar sin sentido de usurpación o con un sentido de advenedizo.
Don Ernesto conoció bien nuestro pueblo, sus hombres, su historia y sus tierras, las cuales atravesó de Norte a Sur, de Este a Oeste.
Su vocación, todos lo sabemos, era un secreto a voces, eran los libros, el estudio, el análisis, el resumen y la exposición que contuviese el sentido real de la Escritura poniendo luz en los lugares oscuros, quitando del camino los elementos difíciles para que todo lector pudiese entender el sagrado mensaje.
En el año 1949, don Ernesto fija su residencia en Barcelona, para seguir su servicio y trabajo, entregando su alma a su vocación del estudio y la enseñanza y da comienzo a una de las obras que habría de seguirle en la posteridad, con un alcance y profundidad que nosotros no podemos medir.
Son años duros, no existe mucha comprensión sobre el tipo de trabajo que realiza, faltan dones para aprovechar bien aquella labor, pero el siervo del Señor no sólo se alienta con los resultados conseguidos, sino que tiene la plena convicción de que el Señor hará prosperar su labor.
Nuevos hombres y mujeres conocen a don Ernesto y se vinculan con su trabajo; a unos los tiene cerca, que escuchan su voz y se nutren de su saber; a otros, más lejos, esparcidos en diversos rincones de España les escribe, corrige sus ejercicios, aclara sus dudas, les va dando ideas para que formen su personalidad.
Don Ernesto no está quieto en Barcelona, va de un lado para otro por España, corre con sus dos muletas la quebrada superficie de nuestra piel de toro, marcha en coche cuando es preciso ir en coche, por caminos duros y malos, de esos que tenemos en España en rincones y pueblos, desde donde le ha llegado una invitación. Sabe de nuestros trenes, de sus largas noches, de sus coches duros, de su andar fatigoso… También surcó los aires, como si desde arriba quisiese contemplar más de ese país que amaba, abarcar más extensión para sentir así una mayor vinculación…
Ya en el año 1964 pasó a Madrid, y desde la capital de España sigue con su incansable labor: escribe, enseña, aconseja, orienta…, parece que se multiplica, busca hombres y mujeres que sean sus colaboradores directos, los estimula y los sensibiliza hasta hacerles oír la voz del servicio.”


(Continuará)
Leandro Roldán
(Semblanza publicada en la revista “Edificación Cristiana”, Mayo de 1.972)