lunes, 16 de septiembre de 2013

D. Enrique K. Haselden Montes (1.900-1.967)


 
Nació en La Carolina (Minas del Centenillo), hijo de padre inglés y madre española, educado en la religión protestante, pero ya joven estudiante, dudaba incluso de la existencia de Dios. Fue en el año 1.921 en Linares, cuando clamó a Dios pidiendo que se le revelase y en el mismo momento vio su condición de pecador, pidió el perdón de sus pecados y aceptó a Cristo como Salvador. Continuó estudiando, obteniendo los títulos de Perito Electricista, Perito Mecánico e Ingeniero Industrial.
Terminados sus estudios, en 1.929, vino a trabajar a Barcelona. En 1.930 contrajo matrimonio con doña Magdalena Urrutia Hernando. El 29 de noviembre de 1.931, domingo, a las 4 de la tarde, tuvo lugar la primera reunión pública en la Iglesia de Avenida Mistral, 97, entonces Avenida Milans del Bosch.
Durante el verano de siguiente año 1.932, eran bautizadas 25 personas. Antes de tres años el número de miembros de la nueva Iglesia rebasaba la cifra de cien.
El domingo, 4 de marzo de 1.934, se trasladaba la Iglesia a la calle Francisco Layret 167 (hoy Marqués del Duero). El motivo del traslado fue que en aquella época la Avenida de Mistral era un lugar muy poco transitado mientras que la calle Marqués del Duero, era un hormiguero de gente.
El emplazamiento de la nueva Iglesia fue bien aprovechado, pasaba tanta gente que se vio la necesidad de tener dos cultos de Evangelio durante la tarde, además de continuas campañas de Evangelización colocándose grandes carteles en la puerta de la Iglesia.
Además, se alquiló un pequeño local en la barriada de La Torrassa donde se predicaba todos los domingos el Evangelio, luego, cuando pareció que aquel barrio ya había sido evangelizado y no respondía, se trasladó a la barriada de Santa Eulalia, donde se alquiló otro local.
Vale la pena señalar que poco después de dejar Avenida Mistral 97, don Enrique Haselden alquilaba los mismos locales donde antes había estado emplazada la Iglesia para montar un taller. La Guerra Civil de 1.936-1.939 sorprendió a la Iglesia en pleno desarrollo, en los primeros días de la Guerra el local destinado a Evangelización en la Barriada de Santa Eulalia fue saqueado y se perdió todo su mobiliario, al final de la Guerra lo único que pudo recuperarse fue el armonio.
Terminada la Guerra Civil en el año 1.939, comenzó una época difícil para el pueblo de Dios en España. La iglesia de Marqués del Duero, 167, como todas las demás de Barcelona tuvo que cerrar sus puertas y don Enrique abrió las de su domicilio particular. En su casa se tenía el culto de Santa Cena, cultos de Evangelio, cultos de jóvenes. En más de una ocasión se rebasó la cifra de 100 asistentes. Como consecuencia de esto don Enrique fue detenido, permaneciendo dos semanas en la cárcel, y dada la circunstancia de ser súbdito inglés, fue expulsado de España. Esto ocurría en noviembre de 1.940 en plena Guerra Mundial.
Don Enrique tuvo que permanecer en Inglaterra hasta 1.945, pero allí no perdió el tiempo. En el lugar donde vivía, organizó una Escuela Dominical entre los niños del barrio y en el momento de dejar Inglaterra para regresar a España, dejaba organizada una Escuela Dominical con más de 150 niños, y con el gozo de haber visto a varios de ellos entregarse a Cristo.
Durante su ausencia, la Iglesia que se había reunido en calle Marqués del Duero, siguió celebrando cultos por las casas viendo como muchas personas aceptaban a Cristo como Salvador, una de las casas que se abrió para la predicación del Evangelio estaba situada en Santa Coloma y así principió lo que es hoy (n.r: escriben en 1.969) la Asamblea de Santa Coloma. Cuando en octubre de 1.945 las Iglesias de Barcelona pudieron abrir de nuevo sus puertas, una serie de circunstancias hacían necesario para la Iglesia que en 1.936 se reunía en calle Marqués del Duero otro lugar de culto, además de éste, y fue entonces cuando don Enrique generosamente cedió graciosamente el local donde tenía instalado su taller y así pudieron abrir las puertas dos Iglesias; una en calle Marqués del Duero y otra en Avenida Mistral.
Ya de regreso a España, don Enrique proyectó toda una reforma de los locales de su antiguo taller, derribando tabiques, cubriendo patios y construyendo un palco, y así llegó a su actual estructura la Iglesia de Avenida Mistral, esto tenía lugar en el año 1.947.
En octubre de 1.949, un grupo de hermanos de Mistral, sintiendo su deseo de extender el Evangelio a otro distrito y en plena comunión con la Asamblea Madre, abrían un nuevo lugar de culto en la calle Pinar del Río, 27 y al año siguiente ya era reconocida como Asamblea autónoma.
En septiembre de 1.956, un grupo de hermanos pertenecientes a las Asambleas de Marqués del Duero y Avenida Mistral abrían otro en la calle Alegría, 54 (La Florida), hoy Asamblea autónoma.
En octubre de 1.966, después de haberse comprado el terreno y edificado exprofeso para reunirse la Iglesia, sea abría un nuevo lugar de testimonio en el Pasaje de Jaime Roig 14 (Las Corts).
Al publicar estas líneas en memoria de don Enrique y dar toda la serie de datos que preceden no queremos ensalzar ni por un momento al hombre, sino por el contrario, mostrar lo que puede hacer el Señor con un siervo que se abandona en sus manos.
Don Enrique era para todos los que le conocíamos un hombre bueno, simpático, muy distraído, alegre, el antitipo de un santurrón, con sus defectos, sus fallos... pero un hombre redimido por Cristo que se había consagrado por completo a su Señor, y en su consagración no había excluido su bolsillo.
Don Enrique no dejó su profesión, con lo que ganaba de su trabajo cubría sus necesidades y ayudaba a la Obra, pero además se preparaba para poder predicar el Evangelio y exhortar a la Iglesia, y llegado el caso entregó todo lo que tenía a su Señor. En la madrugada de día 29 de junio último, don Enrique sufrió una trombosis cerebral que le afectó centros vitales, entre ellos el habla, aunque con dificultad había ratos que podía decir algo y teniendo a todos los suyos a su alrededor les expresó su gozo y su seguridad de ir con su Señor y cantó con ellos el himno "Cristo está conmigo: ¡Qué consolación!".
¿Había alguna preocupación en esos momentos? Sí, la salvación de todos sus seres queridos y parientes.
¿Algún sentimiento? Sí, el de su indignidad, algunas de sus últimas palabras, que repitió varias veces, fueron: "Estoy muy contento". "Estoy muy contento". "Todo por Gracia". "No merezco nada". "Todo por Gracia".
¿Se lamentaba de algo? Sí, de que su entrega a su Señor no hubiese sido mayor, de que no le hubiese podido ser más útil.
Cuando la enfermedad cerró sus labios, antes de que la muerte los sellase, ni una queja, su rostro reflejaba la paz y el gozo de su corazón, cuando los suyos le leyeron el Salmo 23 al llegar al versículo 4 "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo", él les interrumpió para expresar como pudo que aquella era su experiencia.
El día 7 de julio de 1.967, a las 7 de la tarde, el Señor llamó a su presencia a su siervo don Enrique, mientras todos los suyos y algún anciano de la Iglesia estaban orando alrededor de su cama.
 

(Revista "Edificación Cristiana", número complementario 1.967-1.968)

lunes, 9 de septiembre de 2013

D. Edmundo Woodford: apunte biográfico. (1.891-1.966)

 
Reseña aparecida en la revista "Edificación Cristiana", enero-febrero de 1.967:
 
"Según anticipamos en el breve anuncio de nuestro último número, don Edmundo Woodford pasó a la presencia del Señor el día 7 de diciembre de 1.966. Fue figura tan destacada en la obra del Señor en España que es una grata obligación para la redacción de "Edificación Cristiana" poner de relieve algunas facetas de su persona y servicio dentro de lo que nos permiten las escasas referencias escritas sobre don Edmundo y los recuerdos de quienes le conocieron.
 
Juventud. Como tantos siervos de Dios que llegaron a dedicar sus vidas a la obra misionera, don Edmundo se crió en un hogar piadoso, aceptando a Cristo como su Salvador en su niñez. Era londinense, pero trababa fuertes lazos con las asambleas del condado de Suffolk. Ingresó en el cuerpo de funcionarios del estado, pero sus deberes profesionales no le impedían poder entregarse a un testimonio celoso y eficaz, aprovechando las oportunidades posibles para llegar a las almas con el Evangelio. Durante la primera guerra mundial mostró su grandeza de espíritu al rehusar el servicio militar por razones de conciencia. En aquella época no se hacían muchas concesiones a los que mostraban tales objeciones, pero el joven funcionario aguantó los sufrimientos con tal de ser fiel a lo que él creía ser la voluntad del Señor.
 
Llamamiento misionero. Creemos estar en lo cierto al decir que el interés de don Edmundo por España se despertó debido a su contacto con don Enrique Turrall y esposa. De todas formas empezó su "aprendizaje" en Marín en el año 1.919, a la edad de 28 años. Allí también halló la ayuda idónea quien había de estar a su lado durante tantos años, precediéndole en su paso a la gloria solo por un mes. Unidos en vida, hubo poca separación en su muerte.
Por la misma época llegaron otros obreros desde Inglaterra, pasando a su campo de servicio en España por la "cabeza de puente" de Galicia, quienes pueden considerarse de la misma "quinta" de don Edmundo. Nos referimos a los señores Biffen, Chapell y Davis. Estos nombres nos hacen meditar en los trabajos de los misioneros "veteranos", de los cuales quedan muy pocos hoy en día. Después de largos años algunos siervos de Dios vinieron también de las asambleas británicas -que tanta parte han tenido en "abrir brecha" para el Evangelio en España- pero el repaso de las filas de los misioneros nos impulsa a meditar en las responsabilidades de los hermanos españoles frente a las angustiosas necesidades de hoy. ¿Quiénes llenarán los huecos que el tiempo va abriendo en las filas de los obreros?
 
Don Edmundo, misionero pionero. Cuando don Edmundo llegó a España las asambleas más conocidas de Galicia ya se habían fundado, y en general, gozaban de una vida floreciente. Había mucho que hacer en la esfera de la labor pastoral y de la enseñanza para lo cual don Edmundo estaba notablemente preparado y dispuesto. Con todo, cuando algunos años de libertad abrieron otras posibilidades, no pudo contentarse con "lo hecho" y sintió la necesidad de llevar el Evangelio a distintos puntos de la provincia de Orense donde el Señor había abierto nuevas puertas. Las carreteras y caminos vecinales eran pésimos y los coches de entonces se averiaban con la mayor facilidad; las autoridades locales a veces eran complacientes y otras todo lo contrario, pero D. Edmundo era luchador y se animaba más frente a los obstáculos. Por ahí vino una notable extensión del testimonio en Galicia.
 
Don Edmundo, predicador, enseñador y consejero. Además de predicar constantemente en las iglesias más cercanas D. Edmundo recibía invitaciones constantes para las "reuniones anuales" de Galicia y para las conferencias de Madrid y Barcelona. Su figura alta y recta -en tiempos de salud normal- imponía respeto; sus mensajes eran  bíblicos cien por cien y se expresaba en términos claros; con todo, raras veces llegaba a la severidad y una sonrisa repentina endulzaba las exhortaciones. No dejó de acudir a Madrid mientras se lo permitía su salud, y sus ocasionales visitas al Centro y Sur dejaban un grato recuerdo de su ministerio entre casi todas las asambleas.
Colaboró con don Celestino Puente y don Mariano San León en la organización de las clases de verano de estudio bíblico en Villar, gozándose mucho al desmenuzar la Palabra ante los jóvenes que acudía. Era apreciado Consejero de CURSOS DE ESTUDIO BÍBLICO y con frecuencia basaba su ministerio en clases bíblicas en Vigo en uno u otro de los cursos, viendo la necesidad de una instrucción sistemática en la Palabra.
El periodo de la guerra civil -y el de la postguerra- afectó los planes de D. Edmundo como a todos los demás misioneros extranjeros, pero no dejaba de ejercer un amplio ministerio en Inglaterra donde era muy conocido y apreciado. Al llegar días normales hallamos a D. Edmundo radicado en Vigo donde se dedica a la labor -aparte de los viajes mencionados- viéndose la extensión de la obra en la fundación de la asamblea en Lavadores. Visitas de todas partes de Galicia pasan por su despacho para recibir ánimo y consejos.
 
Don Edmundo como escritor. D. Edmundo se carteaba con casi todos los líderes de la obra entre las asambleas y su máquina de escribir descansaba poco. Al igual que sus mensajes, sus cartas eran claras y contundentes, pues expresaba su opinión sin rodeos sobre los asuntos que surgían. Es un aspecto de su ministerio que conocen pocos, pero que se revestía de gran importancia en un círculo de iglesias que no admiten directrices de jerarquías ni de sínodos, pero que -por eso mismo- necesitan de los consejos de hermanos sabios en la Palabra.
Más conocida es su colaboración en las varias revistas que han circulado entre las asambleas, remontando hasta "El Evangelista" y "El joven cristiano" de antes de la Guerra Civil y llegando hasta "El Camino" que ahora se llama "Edificación Cristiana", en la cual apareció  un artículo suyo hace pocos meses. Se destaca una serie bastante extensa de estudios sobre los colegas del apóstol Pablo titulada "Mis colaboradores" que combinaba la exacta exposición con lecciones de gran importancia práctica. ¡Cuánto debemos recordar aquellas lecciones sobre la necesidad de una estrecha colaboración entre los obreros y guías al adelantar la Obra según las normas de la Palabra y bajo la dirección del Espíritu Santo!
 
El fin. La entereza del alma de este gran siervo de Dios se puso de relieve durante sus años de enfermedad, pues su determinación fue vencer las condiciones físicas hasta el límite de lo posible. Los viajes tuvieron que ser suspendidos por obligada necesidad, pero no por esto estaba menos "entregado" a la tarea. Sus últimas palabras, recogidas por su hija doña Eunice y su hijo político don Álvaro, expresan elocuentemente el sentido de su vida: "Trabajé todo lo que pude... estoy preparado para marchar". El entierro constituyó una imponente manifestación de simpatía y de aprecio, no sólo de parte de los hermanos sino de la ciudad de Vigo, representada por algunas de sus autoridades. Pero más importante es la otra esfera. Según el temor de sus últimas palabras, pudo haber dicho con el apóstol Pablo: "Téngannos los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel... el que me juzga es el Señor... cada uno recibirá su alabanza de Dios. (1ª Cor. 4:1-5). A lo que corresponde la "bienvenida": "Bien, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel; sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor."

 

 

martes, 3 de septiembre de 2013

Enrique Angurell Martí (1.897-1.968): In memoriam


 
"El día 23 de abril de 1.968 partió a la presencia del Señor, a los 70 años de edad, nuestro hermano don Enrique Angurell Martí, muy conocido en los medios evangélicos, no tan sólo de Barcelona, sino de toda Cataluña y aun de España.
Muy apreciado por su dedicación constante en pro del evangelio y muy amado por todos cuantos lo conocíamos, por su carácter tan amable, bondadoso y presto siempre a cualquier servicio para la causa de su Señor. Demostración palpable de esta simpatía hacia él y su familia fue el acto del entierro, al que acudieron centenares de personas, no tan sólo creyentes, sino también amigos y simpatizantes que llenaron completamente la Capilla de calle Teruel y luego el amplio recinto del Cementerio Protestante.
Fue una magnífica ocasión para testimoniar de nuestra fe a muchas personas que, conociendo el sencillo y limpio testimonio del hermano Angurell Martí, podían ser exhortados con toda propiedad a seguir los caminos de Dios. Los mensajes estuvieron a cargo de don Daniel González, en la iglesia y don Antonio Martínez, en el Cementerio. Hemos de pedir que el Señor bendiga este último testimonio dado por nuestro amado hermano aquí en la tierra.
 
Breves notas biográficas:
Don Enrique Angurell Martí nació el 29 de junio de 1.897, en Barcelona, en el seno de una familia cristiana; de joven conoció y aceptó a Cristo como su Salvador personal, siendo bautizado el día 8 de junio de 1.913, en la Iglesia de la calle San Gabriel, ahora en Calle Teruel, 22.
Formaba parte del Consejo de Ancianos de esta Iglesia, y en la actualidad tenía el número 15 de orden de miembro de la misma, siendo, pues, de los más antiguos.
De joven asistió a la Escuela Evangélica Diaria, de la calle San Gabriel, siendo su maestro don Enrique Agraz.
En 1.930 colaboró en los inicios de la Obra en Calella y Pineda, poblaciones de la costa catalana.
Fue director de la revista "Verdades", dedicada especialmente a los niños evangélicos, publicada de 1.932 a 1.936, en que cesó su aparición con motivo de la guerra civil. Cuando sobrevino ésta, y fueron cerradas las Iglesias, continuó su labor evangelística, y a principios de 1.937 abrió su hogar, donde se celebraron cultos todos los domingos. Asimismo, al final de la guerra civil española se reanudaron los cultos en su domicilio de calle San Gil, teniendo os de la tarde un carácter marcadamente juvenil, congregándose jóvenes de todas las denominaciones, incluso de poblaciones del contorno, como Tarrasa, etc., y se fomentó el amor y la comunión por encima de barreras denominacionales. Estos cultos, de los que muchísimos jóvenes de entonces guardan un gratísimo recuerdo, continuaron por espacio de 6 años.
Colaboró en la formación de la Iglesia en Villanueva y La Geltrú en el año 1.946, en la fundación de la cual tanto laboró su hijo mayor, Enrique, hasta el año 1.952, y en la que continuó colaborando con don Antonio Martínez, quien actualmente lleva la Obra.
Recientemente colaboraba en la Iglesia en Igualada, obra iniciada hace tres años por un grupo de jóvenes de la Iglesia en calle Teruel, y que Dios bendice, a pesar de las dificultades.
Fue un gran defensor de las actividades juveniles y de la responsabilidad de los mismos. En este sentido fue un inconformista, un hombre que luchó contra los tradicionalismos y que procuró servir a su Señor, pero en la circunstancias del día, no del siglo pasado, y siempre dentro de la más pura ortodoxia cristiana."
 
 
(Publicado en la revista "Edificación Cristiana", mayo-junio de 1.968)
 
 

lunes, 12 de agosto de 2013

Inauguración de un local de cultos en la Barriada de Carabanchel (1.967)


"El día 22 de enero, a las 5 de la tarde se celebró en Madrid, barriada de Carabanchel, el culto oficial de inauguración de la nueva Obra que allí se ha iniciado, cuyo acto resultó emotivo y solemne, teniendo el privilegio de poder contar con la representación de hermanos de otras iglesias de Madrid y aun de varias partes de España.
 
Como reseña de un acto estas breves líneas tal vez podrían valer y cumplir su cometido, pero detrás del acto y en la importancia del acontecimiento vemos mucho más que merece ampliar nuestras notas.
Todo cuanto se relaciona con la Obra del Evangelio en España en nuestros días es noticia, más aún, cuando se trata del establecimiento de una nueva Iglesia que se funda conforme a las normas y exigencias del Nuevo Testamento, para ser testigos de la maravillosa gracia de Dios manifestada en Jesucristo.
Una Iglesia grande tiene sus ventajas y también sus inconvenientes, y por experiencia podemos hablar así mirando la de Trafalgar, y podemos decir conforme al propio testimonio de las Sagradas Escrituras que no es un fin en sí misma, más bien un medio, un punto de partida de donde se espera que irradie nuevo vigor, fulgor para el testimonio del Evangelio. En Trafalgar durante varios meses estuvimos viendo "una puerta abierta" en aquella barriada populosa, Carabanchel, en la cual se podría predicar el Evangelio, ya que un buen núcleo de hermanos tienen su zona de residencia por aquel sector, y se podría establecer una Iglesia.
Hubo un periodo de oración y acción, lo cual dio como resultado la posibilidad de alquilar un local y empezar las reuniones de oración y predicación del Evangelio hasta el momento de establecer de forma oficial una nueva Iglesia, la Iglesia de Carabanchel.
No es un paso sin trascendencia, algo a que se ha llegado de forma fácil, ha costado vencer momentos difíciles, emociones y sentimientos, lo que se ha conseguido gracias a la ayuda del Señor.
Si bien el momento es bastante favorable no está exento de dificultades, de inconvenientes, de oposición pues no contamos con ninguna clase de ayuda para poder iniciar esta clase de testimonio, quedando todo esfuerzo como patrimonio de los hermanos que allí desean testificar.
Entendemos bien el mensaje del Evangelio y ya sabemos que testimonio, manifestación del evangelio en nuestra patria significa eso, lucha, oposición, sacrificio, todo lo cual aceptamos con agrado.
Frente a toda limitación humana, sabemos con firmeza que contamos con la ayuda del Señor quien siempre estuvo al lado de los suyos, y claro ejemplo nos ha legado la historia de la iglesia en toda época, bajo toda suerte de gobiernos ¡sólo contamos con la fidelidad del Señor para seguir adelante en su obra!
Cálidas y sinceras fueron las palabras de aquellos hermanos que en representación de otros grupos hicieron patente su alegría ate este nuevo punto de testimonio, al cual se dirigieron llamándole "suyo" ya que en la obra del evangelio en España no hay triunfos personales lo que hace un hijo de Dios pertenece a "todos" y lo que unos consiguen, sean de la denominación que sean, es también patrimonio de los demás.
Delante del Señor se tomó el compromiso de usar este nuevo local siempre para la predicación del Evangelio y para la edificación del pueblo de Dios.
La asistencia fue tal que el coro de la Iglesia de Trafalgar tuvo que permanecer en la antesala y cantar desde allí, y numerosos jóvenes hubieron de salir a la calle para dejar espacio a hermanos y amigos que nos visitaban.
Decimos como dijera Salomón en aquella solemne ocasión cuando fue dedicado el templo, que la gloria de Dios no se puede contener en casa o edificio esa gloria que escapa a las limitaciones humanas, que llena los cielos de los cielos, la morada del Dios tres veces santo, pero estamos seguros que conforme a la promesa de su palabra, estará con nosotros y en medio de nosotros donde dos o tres estemos reunidos en su nombre (Mat. 18:20)
Una nueva Iglesia más en Madrid que codo con codo luchará junto a sus hermanos más veteranos, que unirá sus oraciones y sus esfuerzos para que el evangelio sea extendido, para que el nombre de Jesús sea conocido, para que la obra de la Cruz tenga mayor alcance y nuevas almas vengan al arrepentimiento y a la fe."

 

(Redactado por L. Roldán, publicado en "Edificación Cristiana", Enero-Febrero de 1.967)

 

 
Página web de la AA.HH. en Carabanchel en la actualidad:

lunes, 5 de agosto de 2013

Srta. Antonia Conesa López, encomendación (1.967)


 
"Los Ancianos de la Iglesia Evangélica de la Avenida Mistral, 87, Barcelona, anuncian la encomendación a la obra del Señor de nuestra hermana Srta. Antonia Conesa López. Extractamos las frases siguientes de la carta de nuestros hermanos:
"La Srta. Conesa, desde hace años, está dando todo su tiempo a la obra del Señor, trabajando especialmente entre los niños, siendo sobre todo conocida por la bendita labor de los campamentos bíblicos para niños que ha organizado y llevado adelante durante once años consecutivos. Al ser encomendada a la obra, la Srta. Conesa desea continuar su labor entre niños y niñas, en mayor comunión -si cabe- con sus hermanos. En lo que se refiere a sostenimiento, quiere contar únicamente con el Señor... La encomendamos a la comunión, tanto de las asambleas como de los mayordomos del Señor en todas partes."
 
Celebramos el gran paso de fe que da nuestra hermana en el servicio del Señor, encomendándola muy especialmente a las oraciones del pueblo de Dios. Pronto empezarán los preparativos para los campamentos. El que lleva nuestra hermana se encuentra cerca de San Celoní (Barcelona). Esta clase de obra supone esfuerzos ingentes y grandes responsabilidades, pero el fruto ha sido abundante. Nuestra hermana necesita fuerzas físicas y espirituales para seguir con su hermosa obra, y también la colaboración de hermanas que la ayuden con el trabajo diario de los campamentos de verano."

 

Redactado en la Revista "Edificación Cristiana", marzo-abril de 1.967

 

Para más información de la srta. Conesa se puede consultar su biografía en la página web de Fondevan aquí:

 
http://www.fondevan.es/FONDEVAN/ANTONIA_CONESA.html

martes, 30 de julio de 2013

Alejandro Clifford: síntesis biográfica (1.907-1.980).



Con motivo del fallecimiento de Alejandro Clifford, la revista "Edificación Cristiana" en su número 85 de Mayo-Junio de 1.980 publicó una breve biografía del siervo de Dios, Alejandro Clifford, con datos facilitados por sus hijos.
"Alejandro Clifford Thomson nació el 24 de marzo de 1.907 en la ciudad argentina de Tucumán. Sus padres fueron don Jaime Clifford, uno de los pioneros de la obra misionera de las Asambleas de Hermanos en Argentina, y doña Juana K. Thomson. Completó sus estudios de bachillerato en el Colegio Nacional de Tucumán en 1.925, pero el año siguiente se radicó en Córdoba, con el fin de estudiar medicina. En esa época se fundó la revista "El Despertar", cuya misión redactora integró junto con varios otros hermanos, entre ellos don Nigel Darling (autor de "Una puerta abierta en el cielo") a quien Alec (que así le llamaban sus amigos) consideró su maestro y mentor. De esta manera comenzó la actividad literaria que había de caracterizar su vida hasta el final.
Un poco para ayudarse económicamente con los estudios, y otro poco por su pérdida de interés por la carrera médica, comenzó a efectuar trabajos de traducciones y a dar clases de inglés, amén de una serie de actividades diversas. Era en esos tiempos cuando nació una íntima amistad con los hermanos Arturo Hotton, Francisco Coleman y otros, cuya formación estuvo dirigida por el mencionado Nigel Darling.
En 1.933 visitó la Gran Bretaña por un año. No era la primera vez, pues había estado allí un par de veces con sus padres; una vez siendo niño de pocos meses y posteriormente durante la primera guerra mundial. Pero este viaje era distinto; iba solo, por un largo tiempo, y tenía 26 años. Desde Escocia escribió a los lectores de "El Despertar" jugosas cartas bajo el seudónimo de "Onésimo".
Fue en Escocia donde conoció a Mary Weir, joven creyente de un pueblito vecino al lugar de nacimiento de su padre llamado Glengarnock. Alec volvió a la Argentina para trabajar y ahorrar a fin de poder traer a su amada, cosa que ocurrió el 23 de abril de 1.935, cuando se casaron, en el mejor estilo de la época, en el Registro Civil de la Aduana del Puerto de Buenos Aires. De esa unión nacieron tres hijos: Isabel (Betty), en 1.936, Jaime (Chappie), en 1.938, y Juan Alejandro (Ian) en 1.944.
Su afición al estudio de la historia de la Biblia le llevó a publicar en 1.934, aproximadamente, el libro NUESTRA BIBLIA; a la vez seguía colaborando con "El Despertar".
En los últimos años de la década de los 30 y durante los años 40 a 52, vivió su "época de oro" desde el punto de vista humano. Se convirtió en uno de los profesores de inglés más respetados de Córdoba, director fundador de la Asociación Argentina de Cultura británica, representante del Consejo Británico de Relaciones Exteriores, profesor de la Escuela Superior de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba, distinguido Rotario.. en una palabra, todo un "personaje". Años después, Alec se referiría a esa época como "interesante y hueca". En 1.952 la tiranía peronista intentó obligarlo a afiliarse al partido, como condición sine qua non para su permanencia en sus cargos. Se negó y fue despedido. Luego, la Revolución libertadora le restituyó los cargos y la cátedra, cosa a la que accedió parcialmente y por muy pocos meses. Apenas para terminar el año lectivo.
¿Qué pasaba? Resulta que él ya estaba en otra cosa mucho más importante para su vida y la de los demás. A raíz de una invitación que se le hizo en 1.953 al primer congreso de LITERATURA EVANGÉLICA PARA AMÉRICA LATINA (L.E.A.L), decidió dedicarse de lleno a servir al Señor en el campo literario. Fue ese año cuando PENSAMIENTO CRISTIANO, el gran amor y la gran obra de su vida. Durante casi treinta años, la dirigió, editó, corrigió pruebas, armó, escribió, comentó libros, redactó noticias. Hace algunos años delegó la dirección en Samuel Escobar. Fueron 99 números que implican casi 8.000 páginas de material seleccionado cuidadosamente, y centenares de artículos escritos personalmente, en esa "Tribuna de Exposición del Pensamiento Evangélico".
También fundó y dirigió la revista VERBO, auspiciada por LEAL; en 1.958 hace otro tanto con la revista CERTEZA, órgano de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (IFES), tarea que llevó adelante con Pablo Sheetz. En 1.962, tras la gira de Billy Graham por América Latina, se decidió hacer una edición castellana de la revista DECISIÓN, y la Asociación lo contrató para la dirección de dicha edición española, tarea que realizó desde 1.964 hasta su muerte.
Pero su actividad no se remitió solamente a esto. Decenas de libros traducidos, una serie de libros escritos o compilados por él, entre los que se destacan el ya mencionado NUESTRA BIBLIA, COSAS DE VIEJOS, BAJO LA CRUZ DEL SUR, UN HOMBRE BUENO (biografía de su padre), ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES, JOYAS DE LA POESÍA CRISTIANA ESPAÑOLA, etc. Estaba preparando una HISTORIA DE LAS ASAMBLEAS DE HERMANOS en la República argentina en los últimos años de su vida.
En 1.963, sufrió un rudo golpe cuando falleció su hija mayor Betty casada con Arturo Schramx, quien tenía al morir 27 años y una niña de un año y medio. Quienes le conocieron en ese entonces pudieron apreciar la influencia de este duro golpe sobre su vida. Luego, hacía poco más de cuatro años, partió a la presencia del Señor su amada Mary, después de varios años de salud quebrantada.
Durante muchos años, desde 1.926 hasta fines de la década de los 50 concurrió a la Iglesia de Boulevard Guzmán, 143. Posteriormente se congregó en la Iglesia de Bajo Palermo, y finalmente, desde 1.964, aproximadamente, en la Iglesia Cristiana Evangélica de Villa Centenario, todas radicadas en Córdoba. Durante muchos años fue maestro de la clase de adultos, de la Escuela Dominical. Hace aproximadamente un año, dejó estas actividades debido a que tenía dificultades para leer.
Posteriormente, se detectó un tumor de hipófisis, por el cual tuvo que ser sometido a una delicada y grave intervención quirúrgica, de la que salió bendiciendo a su Señor y con una rápida recuperación. Lamentablemente su vista no se recuperó en la forma que él esperaba, y tenía la sensación de haberse convertido en un semi-inválido, pues no podía ni podría nunca más llevar el ritmo de trabajo al que se hallaba acostumbrado. Pero aún así, su gratitud al Señor por todo lo que le había dado en la vida, era conmovedora.
La madrugada del 12 de febrero de 1.980, el Señor lo llamó a su presencia, tras unas pocas horas de una dolencia cardíaca. Se fue sin sufrimiento y si lo tuvo, lo disimuló muy bien."

miércoles, 26 de junio de 2013

3ª Etapa de la iglesia del Señor en Lavadores (Vigo, redactado en 1.976, fin de la serie)


3ª Etapa:

En esta fecha, ya éramos 53 miembros en comunión, más unos 35 que eran niños, jóvenes y familiares congregantes, que de esta manera formábamos cerca de los cien, los cuales, sabiendo la responsabilidad y los deberes que a cada uno nos tocaba, nos hemos puesto a trabajar: a) para edificar espiritualmente la iglesia, con la sana doctrina y todo el consejo de Dios; b) para edificar seguir adelante con la proclamación del Evangelio y ganar almas para Cristo, y c) para ir amortizando la deuda que habíamos contraído mediante los préstamos de dinero para la construcción del nuevo edificio. Y así, teniendo estos tres puntos delante de nosotros y reclamando la ayuda del Señor, nos enfrentamos con esta 3ª etapa de la vida de esta iglesia. El diablo no ha cesado de "arrojar sus dardos" sobre las heredades del Señor, pero en todo momento hemos notado la presencia de Aquel que todo lo puede, y que permanece fiel al lado de sus siervos para ayudarles a llevar "la carga".
En el año 1.966, eran promovidos a las glorias del Señor sus siervos doña Elena y don Edmundo Woodford, que como queda dicho había servido al Señor y a la iglesia, en calle General Aranda, 25, desde el año 1.938; estos siervos de Dios han realizado una labor muy constructiva en Vigo, ya que don Edmundo era siempre muy dinámico en todas las facetas de la Obra del Señor, pues en lo que respecta a la Obra en esta zona de Lavadores, nosotros le debemos mucho a estos siervos, ya que tanto sus consejos, como su ayuda moral y espiritual, siempre eran muy oportunos; todos los hermanos en Vigo, como fuera de esta ciudad (ya que don Edmundo era además de pastor un auténtico misionero), así de esta manera era conocido y estimado en toda España, a los cuales tenemos todos mucho que imitarles, todos estamos muy agradecidos al Señor por haberles enviado a nosotros y poder disfrutar de su ministerio por más de 46 años aquí en Galicia.
Estamos en 1.976 y durante estos once años transcurridos de esta tercera etapa en nuestra iglesia, ha habido sus "altibajos", nuevas almas han sido alcanzadas para Cristo, algunos hermanos se han ido al extranjero, otros militan en Iglesias hermanas; también algunos ya fueron llamados por nuestro Redentor para gozar de sus "moradas eternas con Él". También hemos recibido a otros que han venido de iglesias vecinas, y así, en la actualidad, podemos contar con 73 miembros comulgantes y 60 congregantes. Nuestras actividades son las normales de una iglesia local; los domingos tenemos, a las 10 horas, "la mesa del Señor". A las 12, Escuela Dominical y a las 6 de la tarde, proclamación del Evangelio; los lunes, a las 8, culto de oración; los miércoles, también a las 8, ministerio y enseñanza de la Palabra de Dios para creyentes; el grupo de señoras se reúne cada quince días para celebrar su culto de oración, y cada jueves para realizar sus visitas domiciliarias a enfermos, etc. La juventud también tiene su actividad propia; en esta iglesia se edita una revista trimestral multicopiada, "El sembrador cristiano", que, de momento es la única en nuestros medios aquí en las iglesias de Galicia. En cuanto a la evangelización, estamos haciendo todo lo que el Señor nos concede; el año pasado y en colaboración con "Evangelismo en Acción", se han realizado por toda esta zona más de 300 encuestas sobre Jesucristo, muchos nos dieron su dirección para recibir el disco y el curso bíblico, luego hemos visitado a algunos de aquellos que vimos más interesados, pero su interés por las cosas de "arriba" ha sido muy pobre, ya que la confusión de diversas sectas que existen en esta ciudad lo eclipsa todo. También se ha "sembrado" con tratados y literatura bíblica, por varias veces, todos los barrios y aldeas y calles del contorno de la ciudad, pero hasta ahora poco fruto se ha visto de esta labor.
Aquí, en Vigo somos tres iglesias hermanas, y entre las tres seremos unos 300 creyentes. La ciudad tiene unos 250.000 habitantes, así que aún no somos un 3 por 1.000, pero creemos que mucho más podríamos hacer si en realidad hubiera más espiritualidad en las vidas de los creyentes.
Y ahora, pensando algo en cuanto al futuro, y sobre todo en estos 25 años que restan de este siglo, ¿qué diremos? Pues que el Señor tiene un propósito para la Iglesia, ya que de otra manera ya la tendría con Él en el cielo; y el propósito es que todavía no está completado el número de sus redimidos, y Él nos tiene a nosotros aquí en la tierra para usarnos en este ministerio; sabemos que los días son malos, pero ¿cuándo fueron buenos? Yo creo, amados hermanos, que no podemos alegar excusa alguna para hablar de Cristo a toda criatura; libertad tenemos la que queremos, nadie nos impide predicar el Evangelio, lo que hace falta es que lo hagamos menos con nuestra boca y sí más con nuestro testimonio y con nuestras vidas, ya que la gente lo que quiere es ver y no tanto oír.
 

(Fin de la serie)

(Redacción: Josué González)

(Publicado en la revista "Edificación Cristiana", año 1.976, Núm 4)