lunes, 1 de octubre de 2012

Nuevos obreros en la Mies: Sres. Martínez en Archena (Murcia), año 1.970.


“Una vez más el Señor contesta las oraciones de su pueblo y envía más obreros a la siembra y siega de su Palabra.
El día 28 de febrero pasado (1.970), en la capilla de Archena (Murcia), se celebró el culto de encomendación del joven matrimonio Francisco y Aurora Martínez, quienes, después de años de esforzado trabajo en aquella región, salen para dedicar todo su tiempo a extender el Evangelio. Las iglesias que se asociaron en la encomendación fueran las de Cartagena –representada por los ancianos Sres. Guerola y Cabezos-, Archena –representada por D. Juan José Vidal-, y Ulea, por D. Vicente Rogríguez, ancianos de las respectivas congregaciones. La existencia de esta última asamblea, que ya cuenta con unos veinte miembros en comunión y un local propio, se debe en gran parte al esfuerzo del obrero que ahora sale, puesto que daba muchas de sus horas libres a su cuidado en estos años pasados.
Hubo sendos testimonios de parte de los representantes de las congregaciones nombradas, en los que se manifestó el agradecimiento al Señor que todos sentían por el llamamiento hecho a sus siervos, rogando a los presentes sus oraciones y apoyo moral y práctico para ellos y su familia (tres hijitos varones). Se leyó una carta de los señores Trenchard, quienes no pudiendo asistir al acto por la indisposición de D. Ernesto, querían manifestar su simpatía e identificación con el matrimonio Martínez en este paso decisivo de su vida, puesto que habían orado por ellos durante varios años y seguido con interés el desarrollo de su servicio. También se escucharon mensajes alentadores para los nuevos obreros de parte de D. Juan Gholdston, de Madrid, y de D. Joaquín Guerola, quien expuso el significado y la responsabilidad del llamamiento del Señor a sus siervos, basándose en el libro de Jueces, capítulo 6. El propio obrero también pronunció unas breves palabras, agradeciendo el apoyo moral y espiritual de los asistentes y manifestando cómo el Señor le había llamado. Dijo que hacía muchos años –desde su conversión realmente- había sentido que el Señor le llamaba a dedicar todo su tiempo a la extensión del Evangelio, y que esto había procurado hacer con sus horas libres hasta aquel momento.  Pero ahora sentía una gran carga por los muchos pueblos y aldeas de la región murciana que no era posible atender a menos que se diera totalmente a la tarea, y pidió las oraciones de todos para que el Señor le guiara y ayudara en todo.
Al final de la reunión, los hermanos Apolos Garza y Pablo Wickham, de Madrid, elevaron sendas oraciones, expresando el sentir de todos los presentes en tan hermoso acto al dar gracias al Señor por la salida del matrimonio Martínez a la Obra y pedir su bendición abundante para ellos y sus hijos en la nueva etapa de servicio que emprenden en su Nombre."
 (Revista “Edificación Cristiana”, Marzo de 1.970)
 
Nota: Para leer una biografía más amplia se recomienda visitar la página de Fondevan dedicada a Francisco Martínez y su esposa Aurora Díaz.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Lawrence y sus carros blindados. (III parte y última)


LA TERRIBLE FIEBRE AMARILLA
Junto a esta labor pedagógica, don Jorge Lawrence se mostró muy activo, realizando una labor social muy encomiable entre las gentes humildes. Fue en ocasión de la terrible epidemia de fiebre amarilla, que tanta mortandad causó en Barcelona, cuando se puso en evidencia la abnegación  de dicho siervo de Dios. En efecto, tanto el señor Lawrence como sus colaboradores acudieron en ayuda de la población barcelonesa, proveyendo comidas calientes para los muchos que sufrían necesidades en aquellos días. Es emocionante leer lo que el señor Lawrence escribe sobre aquellos trágicos acontecimientos:
“La ciudad está silenciosa como una tumba… Las autoridades están tratando de evacuar la urbe y han establecido un campamento para los pobres en las afueras de la ciudad. El pánico es terrible. Pueden verse carros, carretas, carruajes y ómnibus llenos de gente, con camas y otros enseres, huyendo hacia donde pueden… La miseria y el hambre son inmensos… Se ha establecido una rigurosa cuarentena alrededor de las ciudades. Nosotros permanecemos aquí, confiando que el Señor puede librarnos de la pestilencia, la cual está causando tanta miseria y tristeza.”
LA “BIBLIA POPULAR” (1.882)
Al mismo tiempo que los misioneros se dedicaban a la evangelización, la obra docente y social, Lawrence, dándose cuenta de las posibilidades e importancia de la página impresa, puso todo su empeño en imprimir las Sagradas Escrituras, así como alguna literatura evangélica. De la imprenta que consiguió instalar, salieron dos publicaciones: una revista para adultos, titulada: “La Aurora de la Gracia”, y el periódico para niños: “La Estrella de Gracia”. El nombre de dichas publicaciones se debe a la barriada donde principalmente trabajó don Jorge. En su empeño en distribuir la Santa Escritura, llegó a imprimir dos ediciones del Nuevo Testamento.
El momento culminante de ese ministerio de la letra impresa, lo hallamos, sin duda, en la valiosa edición de la Biblia, la cual sacó a luz con el epíteto de “Popular”. Esta ingente obra salió de las prensas que Lawrence había instalado en la calle Encarnación, de la barriada de Gracia. Son por demás interesantes, algunas de las declaraciones de don Jorge en el prólogo de la Biblia referida, la cual, al ser impresa en 1.882, cumple exactamente un siglo.
“La Biblia –escribe Lawrence es verdaderamente un libro popular, es el libro del Pueblo, de la humanidad entera: se dirige al hombre como a tal, lo mismo al civilizado y sabio, que al salvaje e ignorante… sus doctrinas y promesas han sido eficaces en todos los siglos para corroborar y animar a millares y millares de hombres durante el rudo combate de la vida, viniendo a ser su única esperanza y sostén en la hora de la muerte… Hemos añadido como apéndice, un catálogo de los nombres y títulos que la Biblia atribuye a Cristo, así como de las figuras y profecías que a Él se refieren, porque todas las profecías y símbolos, toda la verdad que contiene este Libro, hacen dirigir los ojos a Él, que es LA PALABRA, “el Alpha y la Omega”; y los tres idiomas, hebreo, griego y latín, en los cuales puso Pilato la inscripción sobre la cruz, convergen y concuerdan en proclamar al Señor Jesús como Rey de Reyes y Señor de Señores”.
Un gran pueblo tiene su Lawrence de Arabia, otro mucho más pequeño y humilde, nosotros los evangélicos barceloneses, tenemos un Lawrence con sus carros blindados y bíblicos. Como en tantas ocasiones, el tiempo ha venido a demostrar la grandeza del uno y del otro. La obra del primero, se la llevó la arena del desierto, o mejor aún, el oro negro con sus secuelas políticas; la del otro permanece y se multiplica. Gracias a Dios por pioneros como Lawrence.

Miguel Valbuena (Revista “Edificación Cristiana”, Marzo-Abril 1.982)

Foto: el misionero galés George Lawrence Davis (1831-1894) ya tiene una calle en su memoria en el municipio catalán de Caldes de Montbui.

Nota: Recientemente el Centro de Formación Bíblica de Madrid publicó "El Evangelio en España", de George Lawrence, traducido del inglés por Catalina Redman de Wickham.

El Evangelio en España . George Lawrence. CEFB. 2011. P.V.P. 9 €.

Pedidos: Librería Emanuel. C/ Real de Arganda nº 48, 28031, Madrid. Teléfono: 913310840 / FAX: 913315565.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Lawrence y sus carros blindados. (II parte)


 

EVANGELIZANDO EN CATALUÑA
Después de testificar juntos Gould y Lawrence, en Madrid, este último decidió trasladarse a Barcelona para proseguir los trabajos de evangelización que había empezado en la Ciudad Condal, unos cinco años antes (en 1.864), en los difíciles tiempos del reinado de Isabel II, la “de los tristes destinos”.
Al carro bíblico y blindado, al que alude el polígrafo montañés, Lawrence pronto añadió otro. Se trataba de un carro más grande, tirado por caballerías, como puede desprenderse del relato mencionado al principio.
Sin embargo, es curioso que don Marcelino nos presente a esos carros como “bíblicos y blindados”, ya que bíblicos sin duda lo eran, pero, dudamos mucho que fueran “blindados”, a tenor de lo que Lawrence nos cuenta en sus cartas. Es a este mismo respecto que el misionario escribe: “El coche bíblico está realizando una noble tarea. Ya hace dos meses que estamos visitando las localidades situadas entre esta ciudad –Barcelona- y Madrid, y de Madrid a Alicante y Valencia, donde ahora permanecemos… Como el coche bíblico había hecho algún camino en dirección a Tarragona, alguien disparó, visando la ventana de delante. La bala sólo mordió un poco la parte de encima, la cual está recubierta de zinc. Llegamos a nuestro destino felizmente y tuvimos una buena venta.”
Lawrence relata también lo ocurrido en uno de sus viajes de evangelización por la provincia de Barcelona, particularmente en Igualada, donde sucedió algo muy grave, que el misionero resume en estos términos:
“Los enemigos robaron las Biblias y empezaron a quemarlas, así como la tienda, pero dos hombres muy valientes se presentaron con grandes cuchillos y lograron hacerles huir. Se derramó sangre, pero no hubo muertos y, como la guarda llegó pronto, nuestros hermanos y su tienda fueron librados.”
Durante meses y meses Lawrence y sus compañeros de ministerio, utilizaron los carros bíblicos para evangelizar las regiones que todavía no habían sido alcanzadas con el mensaje de la cruz. Los tiempos no eran fáciles, ya que, algunas provincias estaban ocupadas en buena parte por las tropas carlistas.
EN UN LUGAR DE LA MANCHA…
A pesar de los evidentes peligros, y conscientes de que la región manchega sería como una  piedra de toque para su ministerio, los misioneros se internaron en la provincia de Ciudad Real, hasta llegar a la localidad de Campo de Criptana.
Tanta fue la bendición y tan manifiesta la respuesta al mensaje de Cristo, que Lawrence decidió “parar el carro” y abrir una Sala Evangélica, con el fin de predicar el Evangelio en aquella localidad.
Es fácil imaginar, sin embargo, que aquel intento de establecer testimonio evangélico en la Mancha suscitara la más feroz oposición de los adversarios.
En efecto, después del desfile de una procesión por el lugar, se produjo un tumulto, y una muchedumbre se dirigió hacia la Sala Evangélica para apedrearla. El señor Lawrence y su familia fueron insultados y apedreados cuando salieron de su domicilio. Luego, le detuvieron durante veinticuatro horas, y el alcalde de la localidad ordenó el cierre de la Sala Evangélica, y por varios meses no pudieron celebrarse cultos. Finalmente el Ministerio de Gobernación ordenó la reapertura del culto ordenando incluso que los misioneros y la Sala Evangélica fueran protegidos por las autoridades locales.
DOS ASAMBLEAS Y DIEZ ESCUELAS
Junto a esta actividad evangelizadora por diversas regiones, el señor Lawrence y sus colaboradores pensaron seriamente en abrir un lugar de testimonio permanente en la Ciudad Condal. A tal fin, empezó a celebrar reuniones en su domicilio, de la calle San Juan. Debido a la gran asistencia, decidió abrir una Sala Evangélica en la calle San Gabriel, en la barriada de Gracia. Al propio tiempo, y haciendo honor a su visión evangelizadora alquiló unos locales muy espaciosos en el centro de la ciudad, en la calle Ferlandina, cerca de la importante Ronda de San Antonio, y no lejos de la Plaza Universidad.
Septiembre de 1.869 vio nacer la primera Asamblea evangélica en Barcelona, cuyos miembros estaban repartidos en San Gabriel y Ferlandina. Así empezó una obra que, al cabo de un siglo ha ido multiplicándose en la Ciudad Condal, convirtiéndose en muchos lugares de testimonio en la propia capital y localidades cercanas.
Lawrence no se contentó con predicar el Evangelio en aquellos locales. Su clara visión de las necesidades del pueblo, le llevó a abrir unas escuelas evangélicas. Esta obra tan especial, sólo puedo llevarla a cabo gracias a la colaboración de los señores Fenn y Payne, los cuales habían llegado a Barcelona en 1.870, después de una estancia de seis meses en Madrid. El comienzo, como casi todos los comienzos, fue muy humilde, pero es muy interesante leer de su propia pluma, lo que Lawrence relata a este respecto: “Me di a la oración para empezar este trabajo y hallé a alguien que estaba preparado para el mismo. Se trataba de un hombre lisiado que había recibido una Biblia hacía muchos años… Después de la revolución hallé a esta persona enseñando a seis o siete niños y le propuse ayuda con el fin de que preparase niños para su escuela. Pronto la habitación en donde enseñaba fue demasiado pequeña y, después de algún tiempo de espera y prueba de mi fe, pude lograr un “Café Chantant”, comprando todos los enseres. Esta compra se efectuó gracias a un donativo de amor.
Muy pronto el local se llenó, y algún tiempo después este lugar fue cambiado por otro más espacioso, donde empezó una escuela para niñas que estuvo a cargo de una de nuestras hermanas. Este fue el comienzo de las notables escuelas establecidas en Barcelona, por las que deseo dar gracias a Dios y tomar aliento para seguir adelante con el propósito de establecer centenares de ellas.”
El conocido siervo de Dios, don Jorge Müller, fundador del orfanato de Bristol, se interesó por la extensión de la obra de las escuelas evangélicas. A fines de 1.878 hizo una visita a Barcelona para poder comprobar por sí mismo el progreso de aquella labor docente. Es en su “Autobiografía”, que el señor Müller, expresa sus impresiones sobre aquella obra, diciendo:
“Llegamos a Barcelona en donde permanecimos unos quince días… Pudimos visitar las diez escuelas organizadas en dicha ciudad, bajo la superintendencia de don Enrique Payne. Durante nuestra inspección de las mismas, hallamos 756 alumnos, casi todos de familias católicas, lo cual daba especial valor a estas escuelas.”
LA TERRIBLE FIEBRE AMARILLA... (Continuará)
Miguel Valbuena (Revista “Edificación Cristiana”, Marzo-Abril 1.982)
Nota: Recientemente el Centro de Formación Bíblica de Madrid publicó "El Evangelio en España", de George Lawrence, traducido del inglés por Catalina Redman de Wickham.
El Evangelio en España . George Lawrence. CEFB. 2011. P.V.P. 9 €.
Pedidos: Librería Emanuel. C/ Real de Arganda nº 48, 28031, Madrid. Teléfono: 913310840 / FAX: 913315565.

lunes, 10 de septiembre de 2012

PIONEROS: Dedicado a la memoria de CATALINA REDMAN DE WICKHAM.


 
Hacemos un paréntesis en el artículo titulado “Lawrence y sus carros blindados” para insertar la reseña dedicada en el boletín de la iglesia evangélica de “Malvarrosa” (Valencia) a la memoria de Catalina Redman de Wickham en relación con los libros:

“EL EVANGELIO EN ESPAÑA” George Lawrence.

“ESCENAS DE LA VIDA MISIONERA EN ESPAÑA” Ernesto Trenchard.

Editados por CEFB © 2011. Traducción de CATALINA REDMAN DE WICKHAM.

 "Después de muchos meses, me asomo de nuevo a las páginas de este querido boletín de la iglesia de La Malvarrosa, y lo hago como de costumbre para hablar de libros.

Hace un tiempo que tengo pendiente el compromiso de presentar los dos que traigo hoy. Dos libros que, aunque escritos en diferentes épocas y circunstancias, tienen mucho en común entre ellos: ambos son historias de pioneros en la obra misionera en España, y los dos son fruto del esfuerzo de hermanos nuestros empeñados en que su testimonio permanezca vivo, en recuperar y dar a conocer las raíces históricas de la Iglesia Evangélica en nuestro país. Más de medio siglo separa a “The Gospel in Spain”, escrito por George Lawrence en 1872, de “Sketches from Missionary Life in Spain” por Ernesto Trenchard, publicado en 1934. Testimonios de la obra misionera en España durante la última mitad del siglo XIX y el primer tercio del pasado siglo XX, que se editan por fin en España en pleno siglo XXI, gracias al empeño del matrimonio Wickham y especialmente al trabajo de traducción realizado por nuestra hermana Catalina.

No voy a hablar en este artículo del abnegado servicio en la difusión del Evangelio de los Lawrence, Gould, Cosidó, Ríos, Trenchard… Lo que voy a hacer es invitaros a que lo descubráis vosotros mismos. Leer estos libros es la mejor manera de mantener viva la memoria de estos pioneros. Pero quiero pediros algo: cuando los leáis, hacedlo teniendo presente en vuestras mentes y en vuestros corazones a Catalina.

Porque sin su trabajo, estos libros nunca habrían sido editados en nuestro idioma. Después de toda una vida de servicio fiel, Catalina ha partido con el Señor, pero nos ha dejado un valioso legado al que es justo que otorguemos el reconocimiento que merece.

Como ejemplo de este trabajo discreto, paciente y (en mi opinión) no suficientemente valorado, voy a contaros la peripecia del libro de Jorge Lawrence “El Evangelio en España”. Como ya he dicho, se publicó en Inglaterra en 1872 pero hasta hoy nunca había sido editado en español. En 1959, Pablo Wickham encontró un ejemplar entre unos papeles olvidados en casa del matrimonio Trenchard y lo copió íntegramente, mecanografiado. La copia permaneció bastantes años en el archivo de los Wickham (el propio Pablo cuenta en el prólogo del libro el porqué de este largo olvido, así como las razones por las que ahora han creído oportuno publicarlo), hasta que en 2007 Catalina acometió el trabajo de traducirlo.

Fue un trabajo largo, en el que se intercaló un período de enfermedad grave de Catalina (ya conté en una ocasión, con motivo del 50 aniversario de los Wickham en España, la anécdota del hospital, referida justamente a este libro). Por fin en 2009 quedó terminado, pero todavía habrían de pasar dos años hasta que el libro viera la luz, editado por CEFB en 2011, ciento treinta y nueve años después de la publicación de la edición original, medio siglo después de su “descubrimiento” y copia por parte de Pablo, y tras cinco años de trabajo.

En el prólogo de “El Evangelio en España” Pablo Wickham escribe, refiriéndose a George Lawrence y sus compañeros en la obra misionera: “… fueron auténticos héroes de la fe cuyo ejemplo es digno de imitar. ¡Ojalá hubiese pioneros de esta estampa en la España secularizada de nuestros días! Como otros muchos que les precedieron en los dos mil años que han transcurrido desde que nuestro Señor ascendió al cielo, están entre esa “gran nube de testigos” que habiendo alcanzado la meta nos alienta desde el cielo con su ejemplo de fe (Heb. 12:1)”

Hoy desde estas páginas quiero decir que la obra misionera en España sigue siendo tarea de pioneros, que personas como los Wickham son dignos sucesores de aquellos héroes de la fe, y que Catalina estará siempre con nosotros, alentándonos desde el cielo, en medio de la gran nube de testigos.

Manuel de los Santos Suárez.

Mallorca, septiembre de 2012
 
 
Recomendamos la lectura de la reseña dedicada a Catalina Redman de Wickham publicada en Protestante Digital bajo el título de:

Catalina Redman de Wickham: acaba una vida de misión y testimonio



lunes, 3 de septiembre de 2012

Lawrence y sus carros blindados. (I parte)

El día había amanecido templado en la Ciudad Condal. Pero, los ánimos no lo estaban tanto. La visita de Amadeo I de Saboya, rey de España, podía producir un cambio de clima. En efecto, al júbilo de los partidarios del rey “extranjero”, podía oponerse la violencia de los partidarios de Isabel II, a la sazón exiliada en Francia.
La comitiva real discurría por las calles del casco antiguo de la ciudad, entre una abigarrada multitud que anhelaba ser testigo de un acontecimiento tan singular. Más singular, si cabe, fue el testigo que, sin querer, protagonizó una de las escenas más curiosas ocurridas durante aquella regia visita a Barcelona.
Nos referimos a Jorge Lawrence, el misionero inglés que, desde hacía algún tiempo, realizaba un trabajo pionero de evangelización, utilizando unos medios muy originales, tales como  unos carros, a los que el polígrafo Menéndez y Pelayo apoda “blindados”.
EN LA COMITIVA REAL.
Pero, dejemos que el propio Lawrence, nos relate lo ocurrido. "Aunque yo quise  convencerle que los caballos no podían ser dirigidos sin peligro hacia la muchedumbre, particularmente en el momento que el rey iba a pasar, no tuvimos más remedio que obedecer al guardia. Dimos la vuelta y, antes de que yo me diera cuenta, los caballos y el coche se habían colocado, precisamente en medio de la comitiva de carruajes que seguían al rey, y muy pocos detrás del carruaje real.
Inmediatamente, pudimos oír  decir a la gente: “Mira, mira! Es el coche protestante”. Una vez entre la comitiva, me di cuenta que el Señor lo había preparado todo, y empecé a distribuir Evangelios  los espectadores. Muchos de los soldados no pudieron resistir a la tentación de acercarse para lograr algún libro, y a lo largo de todo el camino de las calles principales, los espectadores mostraron mucho interés por obtener la literatura que ofrecíamos."
“Muchos que nos reconocieron, parece que gozaron de aquel espectáculo, tomándolo como una señal de nuevos tiempos en la historia de la nación. El carruaje que nos seguía, trató de una ocasión de cortarnos el camino, pero nosotros cuidamos que nuestras caballerías guardasen el debido orden, pues por nada del mundo hubiera consentido perder aquel lugar tan valioso para esparcir el conocimiento de mi amado Salvador.
Dos días después, volviendo de distribuir literatura, hallamos al rey y sus generales. Cuando los cruzamos, él lanzó una buena mirada al coche bíblico y al propio tiempo yo pasé al carruaje real cuatro Evangelios. Uno de los generales los tomó con una sonrisa, dándoselos al Soberano.”
Para una mejor comprensión de este suceso, bueno será decir que Lawrence, desde el comienzo de su ministerio en España, tuvo la original idea, con su compañero Gould, de utilizar una especie de carrito de mano que podía transformarse en vitrina, y del que, de forma muy ingeniosa, se podía colgar grandes textos bíblicos. Menéndez y Pelayo, no sin cierta ironía, alude a este instrumento de trabajo, escribiendo en sus “Heterodoxos”:
“Nunca vi en Barcelona otro indicio señalado de protestantismo que cierto carro bíblico y blindado que todas las mañanas hacía parada en la Rambla con Biblias y folletos.”
TESTIMONIO EN MADRID
Lo que el mal informado polígrafo santanderino no reseña, es que el famoso carro blindado, ya había estado en Madrid, en donde Lawrence llegó tan pronto la “gloriosa” abrió de par en par las puertas de España al Evangelio. Es interesante leer lo que el pionero inglés escribe sobre este acontecimiento que señaló un hito en su vida y ministerio:
“Aprovechamos la puerta abierta y volvimos a España aquel mismo año en 1.868. No debe extrañar que, al volver, hallásemos a la gente loca de alegría, y el único exceso que, al parecer se cometía, era el deseo de comprar cualquier libro o periódico en el cual estuviera impresa la palabra: libertad… Qué gozo fue y continúa siendo ver el agrado con que la Palabra de Dios ha sido recibida, desde el momento que el público pudo lograrla…”
Pero, es el señor Gould, quien nos habla del coche “bíblico y blindado” que en aquellos días de euforia se paseó por las calles de Madrid. Así describe dicho pionero sus primeras impresiones, al pisar de nuevo tierra hispana:
“Así que pasamos la frontera, vimos el profundo cambio que se había operado en la gente. Anteriormente, tuvimos que hablar con precaución, y el uno tenía miedo de oír en presencia del otro. Ahora, tan pronto como empezamos a hablar de la salvación en Cristo, y a distribuir porciones del Evangelio, todos desean oír… Cuando llegamos a Madrid hallamos que el hermano Lawrence había podido lograr una vitrina de cristal y se había situado en una de las calles céntricas para la distribución de Evangelios”.
Es una lástima que, a pesar de nuestras indagaciones, no hayamos podido saber con certeza de qué calle se trataba. Lo único que podemos decir de este testimonio al aire libre en Madrid, es que se trataba de una calle donde había arcadas.
EVANGELIZANDO EN CATALUÑA...
(Continuará)
Miguel Valbuena (Revista “Edificación Cristiana”, Marzo-Abril 1.982)
Nota: Recientemente, en el año 2011, el Centro de Formación Bíblica de Madrid publicó "El Evangelio en España", de George Lawrence, traducido del inglés por Catalina Redman de Wickham, con una semblanza de Lawrence firmada por David Vergara.
El Evangelio en España . George Lawrence. CEFB. 2011. P.V.P. 9 €.
Pedidos: Librería Emanuel. C/ Real de Arganda nº 48, 28031, Madrid. Teléfono: 913310840 / FAX: 913315565.

lunes, 6 de agosto de 2012

Datos para una historia (o los milagros de una obra de fe). (Año 1.974) (II parte y última)


“…Quinto milagro: el matrimonio joven. El problema que se plantean todos es quien cuidará a los ancianos. En una reunión de especialistas celebrada en Madrid oímos que el principal problema de los hogares para ancianos es encontrar personas dispuestas y debidamente aptas para ese trabajo. “Dios proveerá” es la respuesta. Y Dios provee. Un día una pareja de novios se presenta a Ramón Vega allá en Linares y le entregan una fuerte suma de dinero como ayuda para “La Granja”. A las preguntas de Ramón, responden: “Lo teníamos preparado para nuestra boda”. Y como que no quiere recibirlo, ellos insisten: “Lo tienes que aceptar. Dios nos ha mandado que hagamos este donativo y también que entreguemos nuestras vidas al servicio de esta obra”. No puede rechazarlo. Son  Juan y Antoñita.

Sexto milagro: las casas de La Manga. Se conocen casos verdaderamente urgentes, pero las obras van despacio y el corazón se encoge al pensar en los ancianitos que aguardan impacientes. Sus cartas son conmovedoras. Dos familias, al mismo tiempo e independientemente, sienten la necesidad de ofrecer sus casas de veraneo, contiguas, en La Manga del Mar Menor, para atender los casos más urgentes. Se recibe la oferta con gozo y Juan y Antoñita, que entonces trabajan en Canarias a la espera de que llegue el momento de iniciar su ministerio, son consultados. Ella está realizando su entrenamiento para cuidado de enfermos en un hospital. Viajan a La Manga y reciben la primera ancianita: Antonia Márquez, 85 años de edad, paralítica y postrada en cama quince años. Las piernas pegadas; encogido el pecho. Y es estupenda. Su alegría es contagiosa. Viene de la iglesia de Huelva. Quienes la han oído cantar con gracia andaluza sus coritos no podrán olvidarla jamás. Luego llegarán otras ancianas y Juan y su esposa iniciarán su trabajo con más cariño que experiencia, aprendiendo con el paso de los días a tratar a esos niños de pelo cano. Hemos estado en La Manga y hemos visto como Dios está en el asunto.
La querida Antonia ya está con el Señor. Había mejorado en su enfermedad: sus piernas estaban casi rectas y conducía su silla de ruedas con alegre agilidad. Una noche enfermó. El doctor de Cartagena, que la atendió sin cobrar ni un céntimo, anunció su partida. Y se fue. En el corazón de los dos jóvenes se ha hecho un nudo. Dirá Antoñita: “Ella no era solamente una querida hermana, sino también una querida amiga, y ahora se nos va”. Tiempo más tarde fallece otra anciana, de 92 años, Carmen, de Granada. Recientemente ha sido Jorja, que a sus 84 años vendía periódicos por las calles de la fría ciudad de León. En La Manga se han vivido días de tristeza pero también de inmensa alegría, sobre todo cuando de Linares llegan noticias de que las obras de La Granja siguen adelante y que pronto irán allá.

Son datos para una historia. La que tal vez se escriba un día. Llena de anécdotas que conmueven; de experiencias que le hacen a uno doblar la rodilla delante del Señor. En estas fechas, marzo del 74, la fase primera de La Granja está casi terminada. Falta el acristalamiento, pintura, muebles, equipos de cocina, lavado y plancha. Unos dos millones de pesetas. Confiamos que para esta primavera los ancianos de La Manga podrán ocupar el edificio. Y con ellos hasta un número de veinticinco diseminados en toda la geografía española: tenemos en cartera peticiones de San Sebastián, León, Galicia, Asturias, Zaragoza, Madrid, Barcelona, etc. Su hogar aún no está terminado.

Cuando algunos nos preguntan ¿por qué en Linares?, hemos de contestar que Dios ha señalado que la elección fue correcta; ahí están los milagros para confirmarlo. El clima es ideal. Y la Iglesia allí lleva años orando por ese lugar aunque ella misma no tenga muchos casos que atender. Ahora se espera la llegada de Ureña, el gallego de las aguas. Junto con su esposa se dedicará a los trabajos de granja y plantaciones. Según la provisión que llegue del pueblo de Dios se seguirá adelante. Gracias a cada uno que ora y a cada uno que ayuda. Gracias a los que oran y ayudan.

Adivino a Juan y Antoñita en el comedor de una de las casas de la Manga. Han reunido a las ancianitas y les están leyendo este trabajo. Sus rostros son una bendición de Dios. Acaso luego oren dando gracias a su Padre, y al mío.”



Redactor: Apolos Garza
(Fuente: Revista "Edificación Cristiana", nº 2, año 1.974

miércoles, 1 de agosto de 2012

Datos para una historia (o los milagros de una obra de fe). (Año 1.974) (I parte)


“Ocurrió como suelen ocurrir estas cosas: alguien enfrentó el problema de cara. Una ancianita miembro de la congregación de Linares, allá en la provincia de Jaén, vive en extrema pobreza. Su condición de evangélica hace poco recomendable su ingreso en un asilo de ancianos estatal. El problema está, es historia. Debe resolverse. Ahí mismo se inicia la andadura que lleva hasta el casi concluido Hogar denominado “La Granja”.
Luego surgirán otros casos urgentes. Y la asamblea pensará que se impone construir una casita para albergar y cuidar a esos hermanos. Se comprará una reducida parcela y se soñará en el hogar. Luego la visión trasciende el ámbito local: se conocen casos tristes de otros rincones de España. Los hogares de ancianos que ya funcionan pueden atenderlos todos. Pero ¿cómo empezar un hogar a escala nacional? El texto de Santiago sigue ahí: “Y si un hermano o una hermana están desnudos y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”. Y las palabras de Juan: “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. Y se alumbra el plan: “Construiremos un hogar interdenominacional para atender las necesidades de toda España que se nos presenten”. Luego viene la consulta con otros hermanos que acogen el plan con alegría y voluntad firme de realizarlo. Se forma un Comité de trabajo y comienzan los milagros…

Primer milagro: el terreno. El que la congregación de Linares ha adquirido dista mucho de cubrir las necesidades. Dios guía a comprar uno mayor, a sólo dos kilómetros de la ciudad, en una carretera a las viejas minas de Arrayanes. Veinticinco mil metros cuadrados al ridículo precio de 125.000 pesetas y ¡con facilidades de pago! Para tener una idea de su grandiosidad aquí van unos datos: podría alojar fácilmente seis estadios de futbol; plantado de olivos, se recogerían dieciocho toneladas de aceitunas anuales; y si se parcelara para edificar viviendas, permitiría un complejo urbanizado capaz para mil familias, además de sus correspondientes bajos comerciales. Ese terreno es un regalo de Dios. ¡A menos de cinco pesetas el metro cuadrado! Con el dinero del primer terreno y la ayuda de mayordomos de Dios se comienzan a cubrir los primeros gastos.
Pero, ¿por qué La Granja? El nombre surge como ideal porque los estudios y planteamientos que se van perfilando apuntan a la creación de un lugar donde se aplique plenamente la llamada terapia ocupacional de que hablan y escriben los expertos en geriatría. Un verdadero hogar y no un asilo; un hogar, el de los viejos, de donde puedan salir y entrar a su antojo; con ganado de varias clases para atender, con árboles frutales que cuidar, con jardines que mimar, todo a cargo de los mismos ancianos. El arquitecto, amigo y simpatizante, trabaja con entusiasmo en el proyecto. Corre 1.969.

Segundo milagro: el agua. Llega Ureña, el gallego de Lugo que enterado del plan ofrece sus capacidades como experto en el alumbramiento de aguas y su experiencia agrícola y ganadera. Señala un lugar de la finca y se inician las perforaciones. “A los doce metros tendremos agua”, dice el gallego. Y las gentes del lugar sonríen socarronamente y dicen que no, que con mucha suerte podrán encontrar agua a los cincuenta o sesenta metros. Es lo propio en esa tierra. Pero se ora mientras se pica la dura piedra. A los doce metros comienza a manar el agua abundantemente. Es la segunda confirmación de parte de Dios.

Tercer milagro: la urbanización. Un buen día, en los límites de la propiedad un grupo de hombres descarga sus herramientas y comienza a trabajar. Cuando se les pregunta qué hacen, la respuesta es sorprendente: “Vamos a urbanizar estos terrenos para el Ayuntamiento, que se encargará de edificar un complejo de viviendas”… “¿Con calles, agua potable y alcantarillado?”, “Sí, claro”. Confirmadas las noticias e informadas las autoridades de los planes de La Granja, no existe problema alguno para que se le extiendan todos los beneficios de la nueva urbanización. No habrá que pensar en levantar ni la planta depuradora de aguas ni la de aguas residuales. ¡Ya lo va a hacer el Ayuntamiento” El agua del pozo servirá para el riego. Otra gozosa confirmación.

Cuarto milagro: primera fase de las obras. Como ha pasado ya un año desde que se presentaron los proyectos y la licencia no llega, se piensa que algún grupo de presión está influyendo en el asunto, lo que se confirmará más tarde. Al habla directamente con el alcalde, se soluciona el problema. Los planes son aprobados y se ofrece además la máxima colaboración posible… Lo que son las cosas. Estamos en 1.970. La obras se inician. Los obreros son en su mayoría creyentes de Linares y su rendimiento supera en un cincuenta por ciento el normal. Los ladrillos se compran a precio especial.  Los pequeños donativos siguen llegando y se inicia la primera fase de las obras, que ha de cubrir albergue para veinticinco personas pero cuyos servicios ya han de instalarse para las futuras ampliaciones, que se prevén para doscientas personas.

Quinto milagro: … (continuará)

Redactor: Apolos Garza
(Fuente: Revista "Edificación Cristiana", nº 2, año 1.974) 
Foto: Instalaciones actuales del Hogar de Ancianos "La Granja".
Nota: En el siguiente enlace puede verse el programa especial dedicado al Hogar de Ancianos La Granja emitido en "Buenas Noticias tv".